14 · marzo · 2021

La alimentación juega un papel fundamental durante un tratamiento oncológico

En prevención.

En primer lugar, es importante tener en cuenta que la alimentación tiene un papel fundamental no solo en el tratamiento oncológico de una enfermedad ya desarrollada, sino, principalmente, en su prevención.  De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud en la séptima edición de su documento Conocimientos actuales sobre nutrición manifiesta “La dieta podría ser responsable de más de la tercera parte de todos los cánceres humanos y, potencialmente, los factores alimentarios podrían intervenir en cualquiera de los pasos de la carcinogénesis”. 

Lo anterior nos invita a hacer una revisión de lo que comemos diariamente, pues una alimentación saludable evita el desarrollo de un gran número de enfermedades, por lo que se recomienda disminuir el consumo de embutidos, azúcar y grasas trans (presentes en margarinas y productos industrializados); por otro lado, debe incrementarse la ingesta de frutas y verduras ricas en antioxidantes, así como también el consumo  de alimentos altos en selenio, calcio y vitamina D, pues se ha demostrado su beneficio en la prevención de cáncer de tipo colorrectal, aunque es importante tener presente que la principal fuente de vitamina D, la obtenemos a través de la exposición solar en horarios de menor intensidad de los rayos UV.

Durante el tratamiento.

Cuando ya un tipo de enfermedad oncológica diagnosticada, la alimentación saludable y apropiada para la patología en tratamiento es supremamente importante y debe ser individualizada, teniendo en cuenta la edad, sexo, enfermedades coexistentes, estado nutricional del paciente, ubicación del cáncer y tipo de tratamiento oncológico instaurado.

Un buen estado nutricional y la conservación de una adecuada masa muscular, permite una mejor respuesta al tratamiento antineoplásico del paciente y favorece una recuperación más oportuna.

Alimentos recomendados durante el tratamiento oncológico

Durante el tratamiento oncológico, bien sea quirúrgico, radioterapia o quimioterapia, se debe propender por el adecuado estado nutricional del paciente, manteniendo un adecuado aporte de calorías, carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas, minerales y probióticos.

La recomendación de alimentos debe ser de forma individualizada, de acuerdo con la condición de salud de cada paciente, por lo que es importante consultar con un profesional Nutricionista-Dietista, en tanto se asiste a la consulta ten se deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones generales:

  • Tener una adecuada hidratación, con jugos naturales, espesos, aprovechando el sabor de las frutas, sin agregar azúcar.
  • Consumir frutas y verduras debidamente higienizadas, es preciso recordar que el estado inmune está comprometido, por lo que se debe ser cuidadoso en el lavado. En algunas ocasiones será preferible evitar algunas verduras crudas, por lo que se recomienda consumirlas al vapor evitando la sobrecocción.
  • Evitar las frutas muy cítricas, pues pueden causar irritación gástrica.
  • Evitar las bebidas irritantes, como gaseosas y café.
  • Incluir siempre alimentos proteicos en los tres tiempos de comida principales (desayuno, almuerzo y cena), optar preferiblemente por carnes blancas y evita los embutidos.

Un llamado a no generalizar.

  • Algunos pacientes pueden experimentar falta de apetito o llenura, en este caso se debe procurar hacer comidas pequeñas y en mayor número, distribuyendo los alimentos en 6 tiempos de comida, es decir, tres comidas principales y tres refrigerios.
  • Erróneamente, en algunos casos, se limita el consumo de lácteos a todos los pacientes, pero esta práctica solo debe hacerse de manera posterior a una evaluación nutricional completa e integral que tenga en cuenta todos los aspectos de salud y de tratamiento del paciente, pues algunos pueden beneficiarse del aporte proteico y de probióticos de alimentos fermentados como el yogurt, entre otros.
  • Si la persona presenta dificultades para tragar los alimentos, se deben modificar las consistencias, utilizando purés y licuados.
  • A pesar de que algunos pacientes no presentan ningún tipo de síntoma gastrointestinal, otros presentan con regularidad vómito o diarrea, en este caso hay que ser más selectivos con las frutas evitando las cítricas o las que tienen un alto contenido de fibra; en otros casos ocurre lo contrario y el paciente presenta estreñimiento, teniendo que elegir alimentos con mayor contenido de fibra y asegurando un adecuado consumo de líquidos.
  • Algunas situaciones especiales impiden que el paciente reciba todos sus requerimientos nutricionales a través de su alimentación, en este caso, se debe derivar al paciente a consulta nutricional para determinar las medidas a seguir, las cuales van desde la modificación en el aporte de nutrientes, el uso de fórmulas nutricionales especializadas de uso oral, la suplementación de algunos nutrientes que favorecen el sistema inmunológico, hasta la necesidad de utilizar nutrición por sonda (enteral) o en algunos casos por vena (parenteral).

Las intervenciones en el paciente oncológico deben ser interdisciplinarias, en donde oncólogos, fisioterapeutas, fonoaudiólogos, psicólogos, nutricionistas y otros especialistas relacionados con el tipo de enfermedad oncológica a tratar unan esfuerzos para dar un tratamiento idóneo, integral y humanizado al paciente. 

 

Te puede interesar

 

Unidad de oncología
El cáncer puede ser esperanzador