13 · septiembre · 2021

Suicidio, señales de alerta

Hablar de depresión crónica severa, es en gran parte de los casos, abrir la puerta a la posibilidad de riesgo suicida, según datos de la Organización Mundial de la salud se presentan cerca de 800.000 suicidios a nivel mundial a causa de esta enfermedad mental y nuestro país no es la excepción.

La depresión no puede tomarse a la ligera, esta es una enfermedad con múltiples causas biológicas, psicosociales y genéticas que no necesariamente obedece a una razón externa identificable, por tanto, requiere de atención médica por parte de un especialista y en algunos casos el tratamiento incluye fármacos; entre las enfermedades mentales asociadas a las conductas suicidas también se encuentran el abuso de sustancias psicoactivas y los trastornos psicóticos. 

El suicidio afecta a todo tipo de personas y hoy por hoy constituye un problema de salud pública, que se encuentra entre las 15 principales causas de muerte; no obstante, como lo afirma la Dra. Diana Vivas, psiquiatra de la Clínica Imbanaco Grupo Quirón salud es prevenible: “No se pueden generalizar las razones específicas por las cuales las personas se están quitando la vida, cada quien tiene una experiencia de vida y experimenta el sufrimiento de una manera determinada y hay un sufrimiento que llega a tope por lo que esa persona concluye que no hay más salidas en su vida que la muerte. Existen síntomas de alarma y todos -padres, madres, hermanos, amigos- podemos sensibilizarnos frente a ellos, el lenguaje es determinante, a veces se verbaliza a través de ideas manifiestas donde la persona dice de forma explícita que se quiere morir o expresa ideas de soledad, impotencia o calificativos negativos de sí mismo y también existe un lenguaje preverbal -síntomas afectivos, espectro depresivo, conductas desorganizadas, agresividad, pérdida de interés en actividades que se solían disfrutar, autolesiones, despedirse de los seres queridos- y es en estas situaciones donde debemos estar más atentos, pues no expresar ideas de muerte no significa que no se tengan”.

Existen diferentes factores sociales, familiares y personales que pueden influir en la aparición de pensamientos, intentos y/o conductas suicidas, entre los más comunes están:

Presencia de una enfermedad médica, diagnóstico de enfermedad mental (trastorno de depresión, bipolar, por abuso de sustancias, esquizofrenia, entre otros), egreso reciente de una unidad de hospitalización psiquiátrica, poca adherencia al tratamiento farmacológico indicado, antecedentes personales de ideación o intento suicidas,  sentimientos de fracaso, indefensión y desesperanza frente a la vida y su futuro, altos niveles de impulsividad, perfeccionismo, agresividad, baja tolerancia a la frustración y dificultad de resolución de problemas, antecedentes familiares de suicidio, abuso de alcohol o drogas, apoyo reducido del núcleo familiar, desempleo, aislamiento social, dificultad para acceder a los servicios especializados de atención en salud,  acontecimientos vitales negativos (muerte de una persona querida, ruptura de pareja, problemas legales, fácil acceso a medios o métodos de suicidio.

Así mismo existen factores que pueden ayudar prevenir el suicidio o atenuar las ideas suicidas, estos son conocidos como protectores, entre ellos:   

Enfatizar en la capacidad para resolver conflictos, incentivar la autoconfianza, desarrollar habilidades para las relaciones sociales e interpersonales, capacidad de adaptación, apoyo familiar y social, más que en cantidad, en calidad de los vínculos; tener creencias y prácticas religiosas, espiritualidad o valores positivos, adoptar valores culturales y tradicionales y buscar tratamiento integral, permanente y a largo plazo.

Cómo prevenir un suicidio

Si eres cercano a alguien con riesgo suicida debes tener en cuenta las siguientes acciones

  • Tener disponibles los números telefónicos de emergencia o ayuda.
  • Limitar el acceso a posibles medios lesivos.
  • No dejar solo a tu amigo/ familiar.
  • Preguntar y escuchar para prevenir posibles riesgos.
  • Ser directo. Para prevenir, se hace necesario hablar abiertamente sobre el suicidio.
  • Expresar preocupación.
  • Aceptar los sentimientos de quien está en riesgo. No juzgar.
  • Valorar la situación seriamente.
  • Mostrar disponibilidad e interés y ofrecer apoyo.
  • No desafiar.
  • No prometer confidencialidad, por ejemplo, “puedes contarme lo que sea, pero entiende que me importas mucho y si identifico algo que ponga en riesgo tu vida, debo hacer algo para ayudarte”.

Te puede interesar: 

Grupo de especialistas en Psiquiatría 
Centro de Excelencia de Depresión Crónica

Blogs relacionados