21 · febrero · 2022

Síndrome de Asperger, en busca de socialización

El Síndrome de Asperger está catalogado como uno de los trastornos del espectro autista (TEA), se caracteriza por la dificultad en la comunicación, para socializar y por algunos comportamientos sociales inusuales. Quienes la padecen pueden tener intereses profundos en algunos temas específicos al punto de desarrollar conductas obsesivas.

Pese a que su coeficiente intelectual es normal y en algunos casos superior, el problema no está en la inteligencia de la persona, sino en la poca habilidad para comunicarse y relacionarse con los demás.  El proceso de comunicación humana va mucho más allá del habla, en ocasiones el contexto de los mensajes no se circunscribe a lo literal, además se complementa con lenguaje no verbal con gestos, posturas del cuerpo, para las personas con Asperger, esa comunicación representa un reto y se puede interpretar de forma equivocada.

Todavía no se conoce con exactitud por qué se generan los trastornos del espectro autista, una minoría es de origen genético. Las hipótesis plantean que algunas familias son más susceptibles genéticamente y que dicha condición, en ocasiones va acompañada de otras alteraciones en la vida postnatal, llamado científicamente 'segundo golpe' que hacen que estos síntomas aparezcan.

Según el Dr. Cristian Rojas especialista en Neurología pediátrica de la Clínica Imbanaco Grupo Quirónsalud “este síndrome puede ser desarrollado por alguna condición inflamatoria durante el embarazo, infecciones, algunos tóxicos a los que se expuso la madre sin saberlo e idiopático que es cuando realmente no sabemos el motivo de su existencia”.

Pese a no tener un tratamiento farmacológico que mejore estos síntomas, el Asperger es una condición con la que se aprende a convivir. “A través de diferentes métodos terapéuticos se pueden superar muchas de esas limitaciones comunicativas y sociales; la más conocida es la terapia de análisis conductual aplicado, en la que se pretende mejorar las actitudes del paciente, su independencia en las actividades de la vida diaria y disminuir las conductas agresivas o socialmente disruptivas que pueda tener” afirma el Dr. Rojas.                     

Como en todas las enfermedades mentales y neurológicas, en esta también se refleja un gran estigma social. El Neurólogo pediatra añade que, "los individuos van a tener más limitaciones para socializar en todos los entornos en los que se mueven: el escolar y el laboral y el método de tratamiento terapéutico puede acabar estas brechas de oportunidades".

La mayoría de los pacientes con síndrome de Asperger pueden llevar una vida productiva, desarrollando sus metas personales y laborales, sin dejar de lado que requieren una serie de apoyos y acompañamiento para disminuir todos aquellos comportamientos o conductas relacionadas con este trastorno. 

 

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