24 · julio · 2018

Uso racional de medicamentos: cuide su salud

La automedicación, la prescripción y el expendio inadecuado de medicamentos pone en alto riesgo la salud de las personas.

Se estima que más de la mitad de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden en forma inapropiada, y que la mitad de los pacientes no los toman correctamente, según la Organización Mundial de la Salud, OMS.

En Cali la situación puede ser aún más crítica, como consecuencia de la automedicación. Un estudio, publicado en la Revista cubana, Farmacia (2014) encontró que la prevalencia de la automedicación fue del 7%, que la amoxicilina fue el antibiótico de mayor consumo; las afecciones del tracto respiratorio el mayor motivo de consulta y el vendedor de la farmacia o droguería, la persona que más aconsejó el uso de estos medicamentos.

“A esto se suma la falta de información que reciben los pacientes sobre las indicaciones, contraindicaciones, la posología, los efectos y reacciones adversas más comunes que pueden presentar cuando consumen algún medicamento”, señala John Fernando Trejos, químico farmacéutico, del Centro Médico Imbanaco.

El profesional cuenta que es muy común que en una farmacia formulen el llamado “matrimonio”, que no es otra cosa que un “coctel”, o combinación de dos o tres medicamentos: un antibiótico, un analgésico y un antihistamínico, para tratar estados virales (gripas).

Una bomba tóxica para el organismo, que no es formulada por un médico, sino por el farmaceuta y que puede producir efectos adversos graves”, dice el químico farmacéutico.

Según Trejos, esta situación expone una realidad de las farmacias y droguerías de barrio, atendidas por personal que no cuenta con la formación adecuada y el conocimiento idóneo de los medicamentos, generando un uso irracional e irresponsable que pone en riesgo a una población que confía de forma ciega en la información suministrada.

“Le gente le cree más al farmaceuta que al mismo médico. Además, lo tiene en el barrio y no le cuesta la consulta”, enfatiza el químico farmacéutico.

Según el profesional, esta falta de información y desconocimiento de los riesgos del consumo indiscriminado de medicamentos lleva a cometer muchos errores y a atentar contra la salud y la integridad física.

“Es de creencia popular que algunos medicamentos son inofensivos. El uso no adecuado de los antibióticos representa uno de los más altos riesgos”, señala Trejos.

Explica que los tratamientos cortos, sin la indicación médica, hace que las bacterias se hagan más fuertes y crezcan, hasta el punto de perder efectividad contra las mismas y a desarrollar microorganismos más resistentes. 

Los antiinflamatorios, también, están entre los medicamentos de uso inadecuado. De manera continua o por largos periodos, puede producir daño renal. Los antihistamínicos pueden afectar el comportamiento y el estado de alerta, “cuando no se toman las precauciones necesarias, la persona se siente somnolienta y puede tener accidentes caseros, automovilísticos o laborales”, señala Trejos.

Según el químico farmacéutico, son muchos los factores que contribuyen a la automedicación, como la falta de acceso y oportunidad al sistema de salud, que lleva a las personas a auto-formularse.

La sugerencia de un amigo o un familiar – dice Trejos y continua - la influencia de la publicidad, el fácil acceso a medicamentos sin fórmula médica y la recomendación del vendedor de la farmacia o droguería, entre otros, contribuyen a la automedicación.”

Enfatiza que es necesario tener en cuenta que no todos los organismos reaccionan igual ante un medicamento. “Antes de usarlo se debe evaluar de forma integral al paciente, teniendo en cuenta patologías como; hipertensión, diabetes, hipo e hipertiroidismo, falla renal, embarazo y otros, con el riesgo de exacerbar la enfermedad y generar eventos adversos graves”, dice.

Trejos agrega que es importante desarrollar estrategias desde el Ministerio de Salud, con medidas de control en la venta de medicamentos y asegurar profesionales en las farmacias y droguerías, con una adecuada educación e información de los medicamentos.

“Las Universidades, los profesionales de la salud, las aseguradoras y los prestadores de la salud, entre otros, con la implementación de campañas que permitan generar conciencia sobre el riesgo del uso no adecuado de los medicamentos”, señala, finalmente, el químico farmacéutico, del Centro Médico Imbanaco.