16 · septiembre · 2019

La enfermedad de Parkinson y temblor esencial

 

  • La enfermedad de Parkinson, es el segundo trastorno neurodegenerativo más frecuente después de la Enfermedad de Alzheimer. 
  • El trastorno neurodegenerativo afecta de manera predominante las neuronas productoras de dopamina en un área específica del cerebro llamada sustancia negra. 
  • La dopamina es un mensajero químico, es decir, un neurotransmisor del sistema nervioso central producida en diferentes partes del cerebro. 

 

 

¿Qué es el Parkinson?

 

Es una enfermedad progresiva del sistema nervioso que afecta el movimiento. A veces, comienza con un temblor apenas perceptible en una sola mano. Los temblores son habituales, aunque la enfermedad también suele causar rigidez o disminución del movimiento.

A su vez, el temblor esencial es un trastorno del movimiento que normalmente afecta a las manos, pero también puede comprometer la cabeza, la voz y las piernas. 

El temblor esencial no es una enfermedad que ponga en peligro la vida, pero puede alterarla. Las personas que la padecen a menudo pierden la capacidad para realizar tareas simples y cotidianas como conducir.

Se debe tener en cuenta que existen más de 20 tipos distintos de temblores; donde el temblor esencial es el más frecuente. Una de cada 20 personas con más de 40 años lo padecen y una de cada 5 personas con más de 65 años la presenta de acuerdo a las cifras compartidas por la Fundación Internacional de Temblores Esenciales. Si bien la edad promedio de inicio del temblor esencial es de 40 años, este puede aparecer por primera vez a cualquier edad entre la infancia y la vejez.

¿Porqué es importante detectarlas? 

La enfermedad de Parkinson y el temblor esencial comparten en la mayoría de los casos el temblor.

El temblor esencial limita a las personas funcionalmente al dificultar la mayoría de sus actividades de cuidado general y adicionalmente hay un aislamiento social del paciente por el temor de ser estigmatizado.

La enfermedad de Parkinson presenta adicionalmente rigidez, dificultades para la marcha y otros síntomas que pueden dificultar aún más las actividades diarias.

Conocer su forma de presentación permite consultar de una manera oportuna y así recibir un tratamiento adecuado. Es de vital importancia diferenciar estas dos enfermedades de otras que pueden parecerse.

Las alteraciones del sueño, la depresión y otros síntomas son incapacitantes.

Conoce los síntomas 

Los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos aunque se puede evidenciar un leve enlentecimiento, inclinación de la postura, disminución del balanceo de los brazos o arrastre de un pie, disminución del tono de voz o de la expresión de la cara, dificultad para subir o bajar de un carro, letra pequeña o micrografía y dificultad para abotonarse.

 

El diagnóstico es eminentemente clínico y no requiere en la mayoría de los casos de estudios especiales para sospechar o confirmar el diagnóstico. Sin embargo en algunas circunstancias pueden estar indicados exámenes especiales que ayudan al diagnóstico y manejo de estos pacientes. 

 

Los primeros signos pueden ser leves y pasar desapercibidos. A menudo, los síntomas comienzan en un lado del cuerpo y usualmente continúan empeorando en ese lado, incluso después de que los síntomas comienzan a afectar a ambos lados.

 

¿Cual es el tratamiento para estas enfermedades?

 

El tratamiento de las dos enfermedades es médico; cada paciente presenta una variedad de síntomas diferentes y para cada uno hay un tratamiento a su medida; es por esto por lo que los pacientes que presentan esas enfermedades no deben compararse con otros enfermos; no hay dos enfermos iguales. Existen tratamientos con medicamentos y en casos que presenten resistencia a ellos, se puede llegar a implementar intervenciones quirúrgicas que mejoren la calidad de vida del paciente y su entorno familiar. 

 

¿Qué especialidad te ayuda en el tratamiento de estas enfermedades? 

 

El tratamiento de los movimientos anormales está a cargo de neurología clínica; en los casos en que no se logra el control de un síntoma, participará terapia física, terapia ocupacional, terapia del lenguaje, psicología, psiquiatría u otras disciplinas que pueden ser invitadas de acuerdo con su necesidad; es importante tener la posibilidad de brindarle a los pacientes alternativas con respaldo de un grupo multidisciplinario capacitado.