17 · mayo · 2018

Día Mundial de la Hipertensión: el cerebro, el corazón, los ojos y los riñones víctimas certeras

Está asociada a la obesidad, al sedentarismo, al consumo excesivo de alcohol y alta presencia de sal en la dieta. Ses estima que el 30% de la población mayor de 30 años padece hipertención. Cerca de 10 millones de colombianos sufren la enfermedad y la mayoría no lo sabe.

Se la conoce como el “asesino silencioso.” Su ataque letal va directo a los centros más vitales: el corazón, los riñones y el cerebro. Tan silencioso que un infarto cerebral puede ser el primero…o quizá el último aviso.

Se caracteriza por el estrechamiento y la rigidez de los vasos sanguíneos y que en consecuencia forza al corazón en el bombeo de la sangre hacia el cuerpo. Unos 10 millones de colombianos padecen la enfermedad y la mayoría ni siquiera lo sabe. El 80% de los hijos de madres o padres con hipertensión arterial puede llegar a sufrir el mal en algún momento de sus vidas.

Se define como una presión arterial repetidamente elevada, independientemente de la causa.  “Cómo sólo suele presentar síntomas hasta que se manifiesta y muchas veces lo hace de manera catastrófica. Por ejemplo, algunas personas solo saben que padecen la enfermedad cuando sufren un accidente cerebrovascular. Se recomienda por lo tanto, un control periódico de la presión arterial”, afirma el cardiólogo y electrofisiólogo, Alberto Negrete, del Centro Médico Imbanaco.

Por esta razón, detectarla no es fácil. Aunque existen muchas causas, el componente hereditario es muy predominante para su desarrollo. Su aparición, también, está asociada a la obesidad, y en muchos casos al consumo de altas cantidades de sal en los alimentos diarios.

“La enfermedad aumenta con la edad, por lo tanto su porcentaje es mayor en los grupos de mayor edad”, señala el doctor Negrete.

En algunos casos una persona con la presión arterial alta suele presentar dolor de cabeza, mareo o hemorragia nasal. En muchas ocasiones sólo se sabe de la presencia de la enfermedad cuando se hace la medición, que indica cuál es la fuerza indicada que el corazón debe ejercer para impulsar la sangre y la presión sobre las arterias.

“Si no hay control adecuado puede ocurrir una insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares (derrame y trombosis) e incluso insuficiencia renal crónica, con daños severos sobre las arterias del organismo en general y vasos de la retina”, señala el especialista.

Según el especialista, una presión arterial elevada endurece y engrosa los vasos sanguíneos renales, lo que reduce el suministro de sangre a los riñones. Al mismo tiempo que daña el tejido renal, afecta la función de estos órganos. “Si los riñones pierden la capacidad de remover los productos de desecho del organismo, retienen sal y líquidos”, explica Negrete.

La enfermedad también está asociada a la obesidad, al sedentarismo, al  consumo excesivo de alcohol y alta presencia de sal en la dieta. Por eso recomienda, entre las medidas preventivas, la adopción de hábitos de vida saludables, como la actividad física y una dieta alimenticia baja en calorías y rica en frutas, verduras, cereales, granos y legumbres.

La verdad es que el ejercicio físico de manera regular, bajar de peso, disminuir el consumo de alcohol, suprimir el cigarrillo y reducir la ingesta de grasas de origen animal, son, también, las medidas más importantes para contrarrestar el mal”, resalta el internista y cardiólogo, Gilberto Castillo. (Ver recuadro: “Malos hábitos y cifras preocupantes)

Y cuando los cambios en el estilo de vida no producen los efectos deseados, el paciente con presión arterial alta debe tomar medicamentos bajo orden y control médico.

Según el doctor Castillo, la enfermedad es más común en la raza negra. Este grupo exhibe el doble de la prevalencia que la población general, aparece más temprano en la vida y es más severa.

Si la enfermedad no se controla a tiempo, puede dañar órganos vitales como el cerebro (derrame y trombosis), el corazón (hipertrofia ventricular izquierda, infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca congestiva), los riñones (insuficiencia renal crónica), los ojos (retinopatía hipertensiva, glaucoma).

Lo más preocupante, según los especialistas, es que más del 55% de los hipertensos no recibe tratamiento alguno y el porcentaje de pacientes controlados o con tratamiento no supera el 45%.

Según la Organización Panamericana de la Salud, OPS, en Colombia la prevalencia entre la población mayor de 15 años es de 12,6%, constituyéndose en el primer factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, la segunda causa de muerte en hombres y mujeres mayores de 45 años.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, establece que “la óptima presión arterial sanguínea sistólica es inferior a 120 mm de Hg y de menos de 80 mm de Hg para la diastólica, en tanto que la hipertensión arterial corresponde a cifras iguales o superiores a 140 mm de Hg para la presión sistólica y a 90 mm de Hg para la diastólica”

El principal objetivo en el manejo de la hipertensión arterial, según los médicos, es prevenir la aparición de complicaciones cardiovasculares y reducir la morbi-mortalidad por estas causas. Por eso es fundamental identificar desde el principio los factores de riesgo cardiovascular de cada paciente y establecer las medidas para reducirlos, al tiempo que se controlan las cifras tensionales.

Si usted tiene los factores de riesgo, es mejor que consulte a su médico para que lo evalúe en los signos de alarma y en las repercusiones de la enfermedad sobre los denominados órganos blancos, como la retina, los riñones y el corazón, además de la medición cuidadosa de la presión arterial.

MALOS HÁBITOS Y CIFRAS PREOCUPANTES

Entre los factores de riesgo de infarto en su orden están la hipertensión, el sedentarismo y el tabaquismo. De los casi 10 millones de colombianos que son hipertensos, la mitad desconoce que sus niveles de presión arterial superan los recomendados 120/80 milímetros de mercurio y menos de un millón tiene bajo control la enfermedad.

La mayoría de los colombianos no sabe que la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo del accidente cerebrovascular (ACV). Una encuesta realizada en nueve países de América Latina, incluida Colombia, mostró que el 65% de los entrevistados desconocía el vínculo directo entre la hipertensión y el derrame o la trombosis cerebral.

“La gente la desconoce porque es una enfermedad silenciosa, es decir que no tiene síntomas. Esto contribuye a que quienes la tienen ni siquiera tengan conciencia de la complejidad de los riesgos.

En Europa e, incluso, en Estados Unidos, gracias a las campañas de promoción de la salud dirigidas a la comunidad y a los grupos médicos lograron que hoy el 34%  de los hipertensos tenga controlada su presión arterial.

El ritmo de vida del mundo contemporáneo, según el doctor Castillo, ha hecho que el hombre adopte hábitos poco saludables como el sedentarismo, las dietas ricas en grasa (las comidas rápidas) el tabaquismo y el estrés que se convirtieron en factores relacionados directamente con la hipertensión y los problemas cardiovasculares.

La obesidad y el sobrepeso aparecen entre las grandes amenazas. Según la OMS, más de mil millones de personas en todo el mundo está en sobrepeso y podría aumentar un 50% en los próximos diez años.

Son 136 los colombianos que mueren cada día por infarto. Cada año, unas 50 mil personas fallecen por problemas del corazón, mientras que 30 mil mueren por violencia, según la Según la Sociedad Colombiana de Cardiología.

“Lo más preocupante es que en el mundo los índices de morbilidad y muerte están disminuyendo, en Colombia están aumentando. Nuestros hábitos cada vez son menos saludables y tampoco hacemos prevención.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, y la Sociedad Colombiana de Cardiología, en la década del 90 sólo un 5% de las personas afectadas era menor de 40 años. Hoy el 25%  de los infartos sucede en menores de 40 años, es decir que la incidencia se multiplicó por cinco.