03 · agosto · 2018

Cannabinoides, en la leche materna, estimulan el apetito: una sana adicción que preserva la especie humana

El estudio de la Universidad Hebrea, de Jerusalén, encontró la presencia de Cannabinoides en la leche materna, similares a los del Cannabis Sativa, más conocida como Marihuana.

¿Por qué ningún bebé rechaza la leche materna? ¿Por qué, por el contrario, el vivificante líquido genera adicción? A lo largo de la historia de la humanidad estos interrogantes habían persistido
alrededor del acto sublime del amamantamiento.
 
 “Porque la naturaleza es sabia”, había sido, hasta entonces, la respuesta al misterio. De no ser por la leche materna, un bebé moriría de hambre o por una infección, pues el “vital líquido” es la primera inmunización que recibe el ser humano. A través de la leche, el cuerpo como una máquina perfecta, transmite anticuerpos.
 
“Los estudios han demostrado que los niños que son amamantados tienen menor riesgo de padecer enfermedades infecciosas, alergias o anemias, es decir un mejor desarrollo, físico y mental”, señala el doctor Jhon Jairo Gómez, neonatólogo del Centro Médico Imbanaco.
 
Un estudio de la Universidad Hebrea, de Jerusalén, descifró el misterio de la “sabia naturaleza”, al encontrar que la leche materna tenía entre sus múltiples componentes unas pequeñas partículas o
sustancias llamadas cannabinoides, la misma que contiene el cannabis sativa, más conocida como marihuana.   
 
Según la investigación, publicada en la revista New Scientist, los cannabinoides tienen como característica producir una especial adicción, además de una sensación de placidez. El estudio realizado en ratones comprobó que los canabinoides cumplen la noble misión de motivar la alimentación del recién nacido. Papel que resulta primordial para la conservación de la raza humana.

“Es la misma sustancia que contiene la marihuana, que en el caso de la leche materna, activa el sistema endocannabinoide y lo que hace es estimular una serie de receptores en el cerebro y estimular el apetito del bebé”, afirma el doctor Gómez.
 
Lo que hace “sabia” a la naturaleza, según se desprende del estudio, es que la presencia de los cannabinoides en la leche materna es mínima, la proporción necesaria para generar una sana adicción del bebé y la preservación de la especie.
 
“Todos los componentes, incluidos los cannabinoides, están en la proporción justa para convertir a la leche materna en el alimento vital, el más completo, el mejor, en un momento crucial para la vida”, dice el doctor Gómez.
 
Para el especialista, en sus pechos, la mujer hace que su bebe transite saludablemente los primeros meses y refuerce los sistemas nervioso, gastrointestinal y vascular para toda su vida, además de fomentar un vínculo profundo entre ambos y estimular la seguridad del niño.
 
Los cannabinoides son sustancias que actúan sobre receptores cerebrales ubicados en la periferia y en el sistema endocrino central. Son producidos o segregados de manera natural por el organismo y aunque se sabía de sus propiedades para estimular el apetito, lo que se desconocía es que eran similares a los de la marihuana y que sus niveles máximos en la leche materna correspondían al día siguiente del parto.
 
Para el estudio los investigadores inyectaron a ratones recién nacidos un compuesto químico que bloqueó aquellos receptores neuronales sobre los que normalmente actúan los canabinoides. A partir de ese momento, ninguno de los ratones se alimentó de su madre. Una semana después, la mayoría había muerto y los sobrevivientes presentaron complejos retardos en su desarrollo.
 
En un segundo experimento, los investigadores  trabajaron con los sobrevivientes. Les suministraron el canabinoide principal del cannabis (el delta-9-tetrahidrocanabinol), en una dosis suficiente como para revertir el bloqueo de los receptores cerebrales de los canabinoides. Los ratoncillos de inmediato comenzaron a alimentarse de sus madres.
 
Medicinalmente, en la actualidad, los canabinoides que se extraen y se sintetizan de la planta de marihuana, son utilizados en el mundo para estimular el apetito de pacientes con VIH y para evitar
las náuseas que ocasiona la quimioterapia.
 
Para el doctor Gómez, la lactancia materna es la alimentación perfecta y por tanto no debe interrumpirse si la madre contrae un refrío, gripe o enfermedad hepática, pues los anticuerpos, para hacer frente a estas patologías, aparecen en la leche. “En estos casos, lo importante es que la madre se lave bien las manos antes de entrar en contacto con el niño”, enfatiza el neonatólogo del
Centro Médico Imbanaco.
 
El amamantamiento sí debe evitarse si se contrajo el virus del HIV o si se padece alguna enfermedad metabólica. Antes de tomar cualquier medicamento, que no sean los analgésicos o antibióticos de uso común, se recomienda la consulta al obstetra.


​OTROS BENEFICIOS
 
La Organización Mundial de la Salud recomienda el amamantamiento hasta los dos años de vida y los especialistas aconsejan dar exclusivamente el pecho hasta los primeros seis meses. Y es que la leche humana contiene todas las vitaminas, proteínas, azúcares, minerales, hormonas, enzimas y grasas en la concentración ideal y es considerada la primera inmunización que recibe un ser humano, pues a través de ella se transmiten anticuerpos.
 
Los estudios demuestran que los niños que son amamantados tienen mucho menor riesgo de padecer enfermedades infecciosas, alergias o anemias. La leche materna resguarda mejor de la muerte súbita, la diabetes, la meningitis, el linfoma y la leucemia. Además, permite un mayor desarrollo del sistema nervioso central y del coeficiente intelectual.
 
Los beneficios no son sólo para el recién nacido. En la madre disminuyen los riesgos de cánceres ginecológicos y de osteoporosis. Durante este período, se segregan también dos hormonas, la prolactina y la ocitocina, que producen bienestar en la mujer y la hacen sentir en mayor contacto con su hijo.
 
Favorecer la lactancia también es un beneficio económico para la familia, pues en sus pechos la madre almacena un alimento sano, gratuito y disponible las 24 horas. La lactancia también beneficia a
la madre. Estas mujeres recuperan su peso rápidamente, son menos propensas a tener sangrado uterino y tienen menor incidencia de cáncer de mama premenopáusico y diabetes mellitus tipo 2. De
igual modo, el lactar previene la osteoporosis en la vejez y ayuda como método de contracepción. También alivian su estrés, ya que aumenta la producción de oxitocina, conocida como la hormona del amor y la felicidad.

  1. La leche materna contiene anticuerpos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé.
  2. El agarre del infante al pecho permite un mejor desarrollo de las estructuras orales, causando menos problemas ortodónticos.
  3. Reduce la probabilidad de padecer infecciones del tracto respiratorio, urinario y gastrointestional.
  4. Aumenta la capacidad intelectual y rendimiento escolar del lactante.
  5. El niño lactado tiene menor probabilidad de desarrollar leucemia, ciertos tipos de linfoma y cáncer de seno.
  6. Disminuye la incidencia de alergias como la dermatitis atópica.
  7. Previene al bebé de diarreas y le crea una flora intestinal saludable.
  8. Es más fácil de digerir que la de fórmula, causando menos cólicos y problemas gastrointestinales.
  9. Disminuye el peligro de obesidad, así como de diabetes mellitus tipo 1 y tipo 2.
  10. Reduce significativamente el riesgo del síndrome de muerte infantil súbita.