21 · marzo · 2021

Dormir bien es vivir bien

El buen descanso hace parte de los hábitos saludables que influyen en nuestro bienestar. Por ello es importante dormir y hacerlo bien, garantizándole a nuestro organismo un sueño reparador y de calidad. Aquellas personas que no tienen una buena conducta al respecto, pueden desarrollar enfermedades cardiovasculares, metabólicas, inmunes y mentales, incluso recientemente se encontró que alteraciones graves del sueño pueden llegar a generar riesgo de mortalidad temprana, por ello tal como lo concluye el Dr. César González, psiquiatra, especialista en manejo del sueño de la Clínica Imbanaco Grupo Quirónsalud “El sueño es el alimento básico del sistema nervioso, por tanto, si una persona duerme bien, vive bien y tiene buenas condiciones de salud”.

Por lo anterior, desde hace algunos años, ha tomado gran importancia la medicina del sueño, que puede ser abordada desde la Psiquiatría, la Otorrinolaringología, la Neurología o la Neumología, de acuerdo con los problemas que, sobre este fundamental aspecto, presente la persona. Existen más de 100 patologías identificadas y tipificadas en la ‘Clasificación internacional de los trastornos del sueño’, todas con diferentes causas, manejos y recomendaciones.

Tal como lo afirma el Dr. González, “Dormir bien es un requisito para la salud tanto física como mental de las personas; es necesario para que nuestro cuerpo funcione de forma adecuada y aunque ha habido discrepancias en cuanto a la cantidad de sueño requerida por una persona, las diferentes asociaciones de sueño que existen a nivel mundial han acordado que un adulto debe dormir entre 6 y 8 horas”. No obstante, la calidad del sueño no está determinado por la cantidad de horas que dormimos.

Uno de los trastornos más frecuentes es el insomnio, este se presenta cuando no conciliamos el sueño, nos despertamos muchas veces durante la noche o muy temprano en la madrugada y, curiosamente, la gravedad no está determinada por la cantidad de horas que dormimos o nos falta dormir, la calidad de este trastorno se mide por los síntomas que la persona presenta durante el día y que son variados: cansancio, irritabilidad, tristeza, angustia, falta de concentración, somnolencia, bajones de energía, pobre desempeño en las actividades cotidianas y en ocasiones se presentan manifestaciones orgánicas. Para establecer este diagnóstico, existen hoy en día diferentes cuestionarios que el especialista en sueño puede aplicar sin necesidad de realizar exámenes muy sofisticados. Aunque este trastorno siempre ha sido uno de los más comunes, ha aumentado en el último año con ocasión de las situaciones extremas generadas por el Covid-19, asociadas además con estados depresivos y de angustia.

El sueño del día no es igual de reparador al de la noche, como nos explica el doctor González, nuestro organismo está acoplado con las horas de oscuridad para dormir y con las horas claridad para estar despierto “La vida moderna ha traído cambios y en la noche tenemos luces, tecnología y otros estímulos que generan alteraciones en el ritmo circadiano, esto ocurre generalmente en personas que tienen turnos laborales nocturnos y en los adolescentes que van corriendo sus horas de sueño nocturnas para levantarse más tarde en el día. Por esto, las recomendaciones de higiene del sueño sugieren dormir en las horas de más oscuridad (de 10 de la noche a 6 de la mañana, en nuestro hemisferio) que es donde se produce la Melatonina, una hormona que tiene picos de producción cuando hay oscuridad total y que no solo regula el sueño, sino que además trae múltiples beneficios para nuestra salud”.

 

Cuando no descansamos como es debido, vamos generando deudas de sueño, que a la postre son las que nos ocasionan, no solo trastornos, sino que como lo explicaba el Dr. Gonzáles anteriormente, son potenciadores para la aparición de diferentes enfermedades. Nuestro reloj biológico está sincronizado con diferentes funciones en nuestro cuerpo, por ello, es importante tratar de mantener los horarios y condiciones establecidas para una buena una higiene del sueño.  Ahora que sabes lo importante que es dormir ¡No dejes que nada te robe el sueño!

Estos serían DESTACADOS

Causas. Los trastornos del sueño obedecen a diferentes factores

  • Condiciones genéticas
  • Factores del medio ambiente
  • Características de la personalidad del individuo (hay personas con hiperalertamiento fisiológico que interrumpen su sueño al menor estímulo)
  • La ocupación u oficio.
  • Si se es hombre o mujer (las mujeres son más propensas a los trastornos del sueño)
  • La edad
  • El consumo de sustancias para estar más alertas, los alimentos que consumimos y la hora en que lo hacemos.
  • La actividad física, si se practica o no y en qué horario.

Recomendaciones para tener un sueño reparador. Contrario a lo que muchos creen, para dormir como bebés, lo mejor no es un medicamento, es establecer una disciplina rigurosa que nos permita adquirir los hábitos adecuados para una buena conducta del sueño.

  • El primer paso será siempre, respetar los horarios: acuéstate y levántate a la misma hora, incluso los sábados, domingos y feriados.
  • Usa la cama para dormir, no leas, no comas en ella. Si no puedes conciliar el sueño sal de la cama y acuéstate cuando este aparezca de nuevo.
  • Evita encender luces, mirar la hora o usar dispositivos electrónicos.
  • No hagas siesta durante el día, si la haces que no supere los 15 minutos y que sea semisentado, nunca acostado.
  • Mantén la oscuridad en la habitación a la hora de dormir.
  • Crea un ambiente tranquilo sin ruidos, con buenas condiciones de temperatura donde no se extreme el frío o el calor.
  • Evita hacer ejercicio muy tarde en la noche.
  • Procura no consumir bebidas estimulantes o energizantes en horas de la tarde.
  • Modera la ingesta y la calidad de alimentos en horas de la noche.
  • Toma una ducha 30 minutos antes de dormir para regular la temperatura corporal.
  • Practica técnicas de relajación o meditación.
  • No te automediques.

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Especialistas en medicina del sueño