29 · agosto · 2021

Cuidado de los adultos mayores

Con el paso de los años, se va presentando un desgaste de nuestro organismo, la vitalidad de los años de juventud, inevitablemente, va disminuyendo. No podemos impedir que esa tan temida etapa, de la “vejez” llegue, porque es el curso normal de la existencia, no obstante, podemos influir en nuestra calidad de vida cuando lleguemos a ser adultos mayores.

Tener hábitos saludables nos ayudará a gozar de unos buenos años dorados. Pero si bien la prevención es clave en este propósito, una vez se han sobrepasado los 60 bien vale tener en cuenta algunas recomendaciones que nos permitirán gozar de una buena salud, disminuir los factores de riesgo en el caso propio o con nuestros familiares.

En adultos mayores de 65, factores como la disminución de fuerza, de resistencia y de reserva fisiológica aumentan la vulnerabilidad individual de desarrollar dependencia, discapacidad, así como también presentar resultados clínicos adversos e incluso la muerte. Velar por la salud y la integridad de nuestros adultos mayores implica entre otros:

Procurar mantener entornos seguros para prevenir caídas, uno de los principales riesgos para el deterioro de la salud de los adultos mayores. Más del 50% de las caídas se producen en el hogar por lo que se deben tener espacios iluminados, barandas y antideslizantes en baños y escaleras, evitar el uso de tapetes o alfombras, retirar objetos que puedan generar tropiezos (cajas, muebles, cables, etc.), dejar utensilios de uso frecuente al alcance de las manos.

En nuestro Programa de Adulto Mayor Fracturado de Cadera, recientemente acreditado por la Joint Commission International – JCI, como centro de excelencia, tenemos a disposición de este grupo etario un equipo inter y multidisciplinario que brinda atención integral a pacientes de 65 años o más que presentan fractura de cadera con el propósito de mantener la calidad de vida y recuperación del nivel funcional que se tenía antes de la fractura; disminuir, hasta donde sea posible, los riesgos y complicaciones pre y post operatorias y prevenir nuevos eventos de fracturas.

Realizar ejercicio y evitar el sobrepeso, la actividad física rutinaria ayuda a mantener la fuerza, la coordinación, el equilibrio, la flexibilidad y la energía, fundamental para poder seguir siendo independiente en el día a día.

Alimentación saludable. Es importante tener una dieta buena en calorías, de acuerdo con la condición de índice de masa corporal o de peso de cada persona asegurándonos de tener un buen aporte de calcio (leche, queso, yogur). Lo mejor es consultar con el especialista en nutrición para tener una buena orientación.

Dormir, tener un buen descanso. El tiempo de sueño ideal para adultos mayores no debe ser inferior a siete horas o mínimo seis para quienes están cerca a los cien años.

Manejo de estrés negativo. En esta tarea juega un papel importante aprender a meditar, a manejar el silencio y las pausas. La mejor pausa es la meditación basada en la respiración.

Socialización constructiva. Hablar con personas sobre temas positivos, que sean alegres, que se interesen en el otro y que aporten hace parte de un buen hábito.

Para evitar: alcohol en exceso, cigarrillo, sustancias psicoactivas, la automedicación o sobremedicación.

Hacer chequeos periódicos, es fundamental realizar una valoración integral en la que se evalúen aspectos funcionales, cognitivos, anímicos, clínicos, nutricionales y sociales del paciente, para tener una visión global.

Nuestra certificación

La acreditación al Programa del Adulto Mayor con Fractura de Cadera de la Clínica Imbanaco Grupo Quirónsalud, otorgada por la JCI fue el resultado de “la medición de indicadores de calidad en todo el proceso y la evaluación de la atención y seguimiento a cada uno de los pacientes, evidenciando que es un plan bien estructurado, que permite el mejoramiento continuo”, sostiene el Dr. Alejandro De la Torre, director científico de nuestra institución.

Uno de los puntos fundamentales en la obtención de la certificación, es el manejo integral en la atención de estos pacientes, a quienes se les realiza una valoración que incluye ortopedia, medicina interna, geriatría, fisioterapia, trabajo social y nutrición.

La acreditación de una institución, es un proceso voluntario donde se mide la calidad y el rendimiento de los servicios frente a determinados estándares que pueden ser nacionales o internacionales. La certificación JCI evalúa programas clínicos que brindan servicios para enfermedades o procedimientos específicos y el proceso para alcanzarla comprende una minuciosa evaluación en la que se verifica el cumplimiento de estos estándares, de tal forma que se garantice una atención de alta calidad.

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