16 · mayo · 2020

Crianza en tiempos de estrés.

No hay que tener muchos estudios para ser padres idóneos, de hecho, no existen padres buenos o malos, como regularmente se cree.

 

Enfrentarse a ser padres conlleva encontrarse con la propia realidad. Cuando se habla de un padre o una madre lo primero que llega a la mente es la madre o el padre de cada uno, patrones que están arraigados en el ser y en la formación, tan fuertes y resistentes como la columna vertebral que sostiene el propio cuerpo, pues bien son esos los modelos que sostienen en gran parte las emociones y conductas de cada uno.

 

Es importante dar una mirada a lo que fue la crianza que tuvo cada persona y encontrar allí ciertas formas o moldes que como padre seguirán teniendo. Esto dispara en cada padre de familia ansiedades, angustias y deseos, manifestados en los hijos y lo “que se quiere para ellos”.

 

Todo este conglomerado de emociones puede jugar a favor o en contra percibiendo la crianza como un goce o una carga. Así mismo como son percibidos los padres en la mente de los hijos, quienes tienen la gran habilidad de sintonizarse emocionalmente leyendo cada emoción y cada conducta sea premeditada o no, asegura la psicóloga Carolina Agudelo de Puericultura PREVACAM.

 

Criar en momentos en los cuales todo parece estar en movimiento o cambio, implica manejar la propia emoción, afirma la doctora María Patricia Rincón, pediatra del Centro Médico Imbanaco. “Somos sus contenedores y traductores de lo que pasa en el mundo: 1. Si como padres veo el mundo como un lugar peligroso e inseguro, debo esperarme que mi hijo lo perciba de la misma manera, lo cual me mostrara con berrinches, llantos, angustia, tristeza. 2. Y si como padres despliego mis herramientas de resiliencia, optimismo, esperanza, pues así mismo le mostrare a mi hijo que el mundo es un lugar seguro y esperanzador.   Finalmente somos catalizadores emocionales de nuestros hijos”, aclara la especialista en pediatría.

 

La conexión emocional con los hijos no se debe perder nunca, el afán del mundo de hoy hace que el piloto automático de cada uno se encuentre inmerso en rutinas, cronogramas y demás actividades que hacen que la frecuencia de padres e hijo no esté sintonizada. El llamado es a crear nuevamente esas conexiones personales como con los hijos.

 

La psicóloga Carolina Agudelo, comparte seis (6) hábitos que se puedan practicar en la vida diaria:

 

  1. Revisar que tan satisfecho estas como persona con lo que realizas en tu vida diaria, tu profesión, tu pareja.
  2. Intentar mantener una visión positiva de la vida, ver la adversidad como una experiencia de aprendizaje con un ángulo diferente.
  3. Fomentar el autocontrol en los niños, generando lazos de comunicación de forma tranquila y constructiva de lo que acontece en la vida.
  4. Simplificar tu vida, organizar, planear, diseñar rutinas donde todos participen en el hogar, esto ayudará a liberar la carga de estrés fomentando la responsabilidad en los niños desde pequeños.
  5. Permitir recibir ayuda, buscando redes de apoyo y delegando algunas labores del cuidado asistencial.
  6. Adoptar prácticas de autocuidado, ejercicio, comida sana, buena utilización del tiempo, momentos de ocio y cuidado del sueño ayudarán a ser más asertivo y menos reactivo.

 

“Ese ser que hoy demanda tantos cuidados algún dia crecerá y ya no dependerá de nosotros”, María Patricia Rincón, pediatra del Centro Médico Imbanaco.