25 · septiembre · 2021

Cigarrillos electrónicos y vapedores ¿inofensivos para la salud?

A nivel mundial el cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer, por encima incluso. del de colon, mama, próstata y páncreas juntos y, lamentablemente, en el 80% de los casos, cuando se diagnostica, se encuentra en un estadio avanzado y las probabilidades de supervivencia son pocas; por esto, la lucha contra esta enfermedad encuentra su fundamento en la prevención y el diagnóstico precoz.

Uno de los principales factores de riesgo en el cáncer de pulmón es fumar cigarrillos (en el 90% de los casos) y aun cuando su uso ha disminuido, desde hace algún tiempo han surgido alternativas como los cigarrillos electrónicos y vapeadores. Quizás lo que desconocen quienes optan por estos productos es que contienen nicotina -en ocasiones en mayor porcentaje que en los cigarrillos convencionales- y otras sustancias químicas que igual resultan nocivas para la salud.

Estos dispositivos están provistos de un cartucho que contiene el líquido que, al calentarse por medio de una batería, se convierte en partículas diminutas de aerosol (lo que muchos denominan vapor) para inhalar, por lo que al final, estas sustancias van a parar a los pulmones, incluso también pueden generar “humo de segunda mano”. Usarlos puede conllevar a graves enfermedades pulmonares, cardíacas y cáncer.

Aunque aún, se encuentran en investigación los efectos de los cigarrillos electrónicos y vapeadores sobre la salud, cabe anotar que las sustancias que contienen tienen un impacto negativo entre ellas:

  • Compuestos orgánicos volátiles, que pueden generar irritación en ojos, nariz y garganta, dolores de cabeza y afectar el hígado, los riñones y el sistema nervioso
  • Productos químicos saborizantes, que pueden ser tóxicos, algunos contienen diacetilo, que facilita la bronquiolitis obliterante (grave enfermedad pulmonar).
  • Formaldehído, que puede generar cáncer.

En conclusión, el uso de “alternativas” como los cigarrillos electrónicos y vapeadores, puede generar graves afecciones no solo pulmonares sino también cardíacas. Algunos signos que pueden ser señales de alarma para consultar al médico son: tos, dificultad para respirar, dolor en el pecho o el abdomen, náuseas, vómito o diarrea, cansancio extremo, fiebre o pérdida injustificada de peso.