06 · marzo · 2021

¡Benditas hormonas!

¡Las mujeres somos hormonales! esta es una frase que nos inquieta a todas, algunas se molestan porque creen que es ‘matoneo’, a otras porque piensan que nos devuelve la etiqueta de “sexo débil” y a otras porque sienten que vivimos enfrentadas con ellas en una batalla constante que por lo general nos deja “mal libradas”.

Lo cierto es que desde que despertamos a la pubertad nuestras hormonas precipitan una cantidad de emociones, sensaciones y cambios físicos que debemos saber manejar y a los cuales debemos adaptarnos de la mejor manera. El primero de ellos tiene lugar a los 9 o 10 años de edad cuando la niña se acuesta y se despierta mujer y es que despiertan también las hormonas del eje gonadal y llegan con la formación de los senos, la aparición del vello axilar, del vello púbico y posteriormente la menstruación; pero además ocurren cambios psicológicos y comportamentales que suponen novedades afectivas y de relacionamiento interpersonal.

Luego llega la etapa reproductiva (entre los 15 y 35 años), esta es la fase de la ciclicidad de las hormonas, cada mes el cuerpo femenino se prepara para la reproducción y las hormonas se revolucionan, en este proceso se produce la  ovulación, se genera el oocito que espera por el espermatozoide y cuando se da la fecundación, en la etapa del embarazo todo son hormonas, no solo las de la madre sino también las que produce la placenta que es un órgano endocrino, entonces esa sobredosis hormonal nos hace más emocionales. Y cuando nacen los hijos por lo general nos volcamos sobre ellos y las hormonas nos llevan a tener actitudes que si no se atienden pueden impactar la forma de relacionarnos con nuestra pareja. 

La menopausia entra en escena y creemos que, en esta etapa, las hormonas nos darán una tregua, pero por el contrario empezamos a experimentar nuevos cambios, el Dr. Gustavo Gómez, especialista en ginecología y obstetricia, endocrinología, infertilidad y laparoscopia de la Clínica Imbanaco Grupo Quirónsalud, afirma “Ahí es cuando las hormonas empiezan a hacer su efecto por deficiencia. La mujer desde los 35 años empieza a disminuir su producción hormonal, durante la transición menopáusica aparecen los trastornos menstruales y de comportamiento como ansiedad, angustia, depresión y ya durante la menopausia, hay cero hormonas”. En este punto debemos resaltar que los estrógenos son nuestros aliados porque permiten que tengamos buena calidad de cabello, para que la piel esté radiante, para que nuestro cuerpo funcione bien, para que nuestros huesos no se vuelvan porosos, para vasodilatar las arterias y las venas previniendo la enfermedad cardiovascular.

Y hasta este punto solo hemos hablado de las hormonas gonadales, pero tal como lo afirma el Dr. Gómez “Mujeres y hombres estamos gobernados por las hormonas, tenemos la oxitocina que nos lleva a apegarnos y enamorarnos, la prolactina que nos regresa a la racionalidad y la dopamina que nos genera placer, así  que el amor y la sexualidad también están condicionados por las hormonas. Y estas son solo unas de las tantas que produce nuestro cuerpo”.

Justo cuando ya no producimos hormonas, empezamos a extrañarlas, por eso como lo asevera el Dr. Gómez “Las hormonas no son un problema, hay que entenderlas, conocerlas y saber qué es lo bueno de ellas, -porque es más lo bueno cuando funcionan bien- y conocer los efectos secundarios que podrían tener -usualmente cuando las damos externamente-. El cuerpo humano no produce nada dañino porque lo hace dentro de la fisiología, somos nosotros los seres humanos quienes lo dañamos con nuestros malos hábitos” Así cuando aparecen esas crisis hormonales, lo más importante es entender lo que está pasando y poner de nuestra parte para estar bien, qué tal si mejor nos ayudamos con actividades que liberen dopamina y vamos disfrutando la vida de la mano de nuestras hormonas.


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