
Cada año, en Colombia, unos tres mil niños nacen con pérdida total de la audición, de los cuales un 80% de estos casos podría evitarse e incluso llegar a los daños irreversibles, con una consulta y diagnóstico temprano.
El oído es uno de los órganos más importantes, porque compromete el proceso de comprensión, aprendizaje y pensamiento durante toda la vida y por eso, según los especialistas, empieza desde el embarazo, con un control prenatal, la vacunación y el cuidado en el consumo de ciertos medicamentos.
No obstante, la complejidad de este órgano es que a los problemas de tipo orgánico, se suman trastornos, como el de procesamiento auditivo, TPA, que pueden afectar de manera significativa la calidad de vida y el entorno desde la niñez hasta la adultez.
“El procesamiento auditivo es la identificación, reconocimiento y comprensión de un estimulo sonoro, que lleva al individuo o al niño a tener una percepción fiel de la realidad.”,señala la doctora Diana Patricia Jaramillo, audióloga del Centro Médico Imbanaco.
Por lo tanto, según la especialista, un trastorno de procesamiento auditivo central es la Inhabilidad para atender, discriminar, o comprender el habla bajo condiciones menos óptimas, “aún si la audición y la inteligencia están dentro de los límites normales y es más notoria en presencia de ruidos o en ambientes con mala acústica”, enfatiza.
“Es muy importante –advierte la doctora Jaramillo - considerar qué decimos y cómo lo decimos cuando hablamos, por ejemplo, con un niño con TPA. Modificar el mensaje usando habla clara y lenguaje claro, y usar apoyos visuales, incrementa significativamente las habilidades de procesamiento auditivo.”
Este trastorno puede afectar a dos de cada cinco niños y su diagnóstico puede tardar, pues con el paso del tiempo, cuando los problemas de lenguaje e incluso de aprendizaje se han agudizado.
El menor afectado por este trastorno presenta dificultades para entender el habla en situaciones acústicamente adversas, problemas para la localización de los sonidos, de discriminación auditiva y memoria auditiva a corto plazo.
Así mismo, el niño, presenta dificultades en aspectos de entonación del lenguaje y pobre lenguaje receptivo y expresivo. Pide con frecuencia que se le repita las instrucciones y da respuestas equivocadas.Son evidentes los problemas deaprendizaje, compresión de lectura: omisión, sustitución o inversión de letras, silabas o palabras en lectura y escrituray dificultades para el aprendizaje de otro idioma.
Según la fonoaudióloga, Luisa Fernanda Ochoa, muchas veces acostumbramos a hablar muy rápido y de esta manera nuestras palabras carecen de claridad y entonces el niño no puede entendernos bien.
“Al hablar más despacio, pronunciando bien cada palabra y remarcando las palabras ´claves´, permitimos que el niño perciba nuestra habla con mayor facilidad”,dice la doctora Ochoa.
Además - según la doctora Jaramillo - es importante usar un lenguaje claro y apropiado para facilitar la comprensión. El hablante puede “resaltar” el mensaje repitiendo frases, minimizando el uso de palabras ambiguas, limitando la cantidad de información y acortando el mensaje en secuencias cortas, y permitiendo más tiempo para pensar la respuesta.
“Usar apoyo visual también es una estrategia que incrementa las habilidades de percepción y comprensión. Dibujos, fotos, manipulables y demostraciones permiten que el niño comprenda más fácilmente lo que se espera de él”,explica la doctora Jaramillo.
Para detectar un trastorno de procesamiento auditivo existen unas pruebas especiales, cuyos resultados permiten explicar porqué algunos niños tienen dificultad con la discriminación auditiva, la fonética, y la lecto-escritura. También dan información asertiva que permite al especialista planear de forma individualizada el manejo académico y terapéutico según los déficits específicos encontrados. (Ver recuadro: “Pruebas diagnósticas”)
El tratamiento de TPA generalmente se focaliza en dos áreas principales. Remediar el trastorno utilizando actividades específicas que apuntan a mejorar habilidades auditivas.
“Estas incluyen actividades de discriminación auditiva. Por ejemplo poder diferenciar palabras como “poca” y “toca”, “beso” y “peso”. Localización del sonido, identificación de sonidos en ambientes ruidosos, escucha dicótica, como repetir dos palabras distintas que se escuchan al mismo tiempo en cada oído.
“También actividades de lenguaje importantes para minimizar el impacto del TPA en la comunicación funcional, por ejemplo vocabulario, gramática, destrezas de expresión oral y estrategias de uso, como medios visuales y repetición de instrucciones, para facilitar el procesamiento del lenguaje”, afirma la doctora Ochoa.
Según los especialistas, es muy importante minimizar las barreras ambientales o del mensaje mismo. Que el ambiente, tanto en la casa como en la escuela, esté libre de “distracciones” auditivas y no-auditivas, como ruidos, luces, distancias, etc.
“Es conveniente que el niño se siente lejos de las distracciones auditivas y visuales para ayudar a fijar y mantener la atención. Resultaría de ayuda un asiento cerca del maestro y lejos de las puertas y las ventanas”,dice la doctora Jaramillo.
Según la especialista, hay sistemas electrónicos que también pueden usarse (FM Systems) que ayudan a que el niño focalice su atención en el hablante y pueda reconocer mejor el habla. El maestro usa un micrófono y el niño unos auriculares que ayudan a escuchar el habla amplificada y en condiciones de silencio.
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PRUEBA DIAGNÓSTICA:
Se realiza a los niños, jóvenes o adultos, quienes reportan no entender lo que le dicen en ambientes difíciles cuando hay mucho ruido, y que además presentan normalidad en los resultados de los exámenes de audición.
También se realiza a los niños que presentan bajo rendimiento escolar, dificultades en procesos de lectura o escritura, niños con trastornos de aprendizaje, con trastornos de atención y/o alteraciones del Lenguaje.
En un niño o persona con trastornos del procesamiento auditivo central se observan:
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MÁS INFORMACIÓN
Dra. Diana Patricia Jaramillo (Audióloga)OFICINA DE PRENSA
Conmutador: 682 1000
Extensión: 1301
Consultorio: 5584390
Dra. Luisa Fernanda Ochoa (Fonoaudióloga)
Conmutador: 682 1000
Extensión: 1301
Consultorio: 5584390
Centro Médico Imbanaco
Conmutador 6821000 Ext. 5697
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