28 · noviembre · 2017

Navidad: Tiempo de compasión y bondad amorosa

Lo ideal es evitar el estrés propio de la temporada, que se conoce como depresión navideña. El sólo tener que pensar en la cantidad de reuniones, genera un estrés, porque es casi tener que ceder al compromiso y a las normas sociales.

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La Navidad debe retornar a su verdadera esencia de amor y confraternidad, de años atrás, dicen los especialistas. El estrés sicosocial, la ansiedad y la depresión, afectan a dos de cada cinco personas en esta temporada.

Una encuesta sobre salud mental, del Ministerio de Salud (2002 – 2003) encontró, por ejemplo, que dos de cada cinco colombianos, entre los 20 y 35 años, padecen un bajón anímico, en el último mes del año, una tendencia que se mantiene y tiende aumentar por los compromisos sociales de una temporada cada vez menos tradicional..

Los regalos por comprar, las fiestas fuera de casa o los compromisos sociales, han ido calando entre las costumbres y dejando de lado la intimidad de la reunión familiar y una temporada que fuera para el descanso, la calma y los momentos de recogimiento entre los tuyos.

Para la doctora, María Amelia Bueno, médica ayurvédica, del servicio de Medicina, Mente y Cuerpo, es necesario recuperar los espacios y momentos internos del ser humano, “llegó el momento de llevar a cabo un proceso de autoobservación, aprender a no juzgar, es decir, a aceptar la realidad, tal cual como es y evidenciar el hecho de que todo cambia”.

Según la médica, cuando meditamos, buscamos activar la consciencia o la capacidad de vernos a nosotros mismos. Observamos nuestras sensaciones físicas, emociones y pensamientos. “Cuando meditamos buscamos simplemente estar atentos a todo lo que pasa con nosotros en ese momento”, dice.

La Navidad, por su connotación, por ser el fin de otro año, es una temporada propicia para la reflexión, para el balance, para la meditación, pues nos permite observar que hay sensaciones, pensamientos o emociones que nos molestan o que no son agradables.

“Sin embargo, la intención es observar todo esto sin juzgarlo, aceptando nuestra realidad del momento tal cual como es. Hay una ley en el universo y es la ley del cambio o de la ´ impermanencia´ que nos permite darnos cuenta que una situación a veces puede ser más fácil, otras veces más difícil”, dice la médica ayurvédica.

“A veces la mente está más positiva, a veces más negativa, a veces hay sensaciones dolorosas o incomodas y a veces son placenteras. Es decir, mientras meditamos, evidenciamos esta ley del cambio en nosotros mismos”, señala la médica ayurvédica.

 Lo ideal es evitar el estrés propio de la temporada, que se conoce como depresión navideña, un trastorno que se manifiesta por estos días. El sólo tener que pensar en la cantidad de reuniones, genera un estrés, porque es casi tener que ceder al compromiso ya las normas sociales.

Viene el estrés que representan los regalos, los compromisos, las reuniones de trabajo...todas las imposiciones de la sociedad moderna, que desencadenan en estos trastornos de zozobra  o ansiedad, parecidos o asociados con una depresión.

Según la doctora Bueno, Cuando hacemos el proceso de autoobservación, de ir a nuestro interior, se  activa de manera natural un sentimiento muy bello que es la compasión o “la capacidad de amar y aceptar. Lo primero que se activa es la autocompasión, porque aprendemos a observarnos y a conocernos sin juzgarnos y a mirar que somos seres cambiantes”, dice la especialista.

Para la médica ayurvédica, la Navidad, debe ser ese momento para volver a los sentimientos y emociones positivas, “a ser compasivos con nosotros mismos y que sea más fácil serlo también con los demás, pues aprendemos a ver y a aceptar al otro tal cual como es y a entender que todos tenemos ´buenos y malos días´”, afirma la médica.

Estudios del cerebro de meditadores antiguos han encontrado que se activan áreas que tienen que ver con empatía, la conexión social y la atención plena, así como áreas del cerebro que tienen que ver con sensación de felicidad y control del estado de ánimo, que disminuyen los pensamientos negativos, la irritabilidad y la ansiedad.

“Entre las áreas del cerebro relacionadas, están la corteza prefrontal izquierda, la corteza del giro angular izquierdo, el giro hipocampal posterior y la corteza prefrontal del lóbulo temporal izquierdo”, dice la médica acyurvédica.