21 · noviembre · 2017

Hipertensión pulmonar

Su diagnóstico tardío la hace una enfermedad letal. Puede llevar a la muerte en el lapso de dos a tres años. Puede confundirse con el asma, con ansiedad e, incluso, con falta de acondicionamiento físico.

Puede ser una enfermedad mortal, si no se diagnostica a tiempo. Con la hipertensión pulmonar, las arterias que llevan sangre del corazón a los pulmones se estrechan más de lo normal y dificultan cada vez más el flujo sanguíneo.

Su diagnóstico tardío hace de la hipertensión pulmonar, una enfermedad letal. Puede llevar a la muerte en el lapso de dos a tres años. Es una enfermedad de difícil diagnóstico y pronóstico grave. Una patología que tiene calificación de enfermedad rara en sus variedades idiopática y familiar.

“La presión sanguínea en las arterias pulmonares se eleva a niveles mucho más altos de los normales, alterando la tensión en el ventrículo derecho del corazón, lo que ocasiona que aumente de tamaño”, afirma el doctor Ricardo Gómez, cardiólogo del Centro Médico Imbanaco.

Por el exceso de esfuerzo y por el aumento de tamaño, el ventrículo derecho va perdiendo fuerza para bombear suficiente sangre hacia los pulmones, lo que conduce a una insuficiencia cardiaca del lado derecho.

“La enfermedad ocurre en individuos de cualquier edad, raza, y origen étnico, aunque es mucho más común en los adultos jóvenes y es más común en las mujeres que en los hombres”, dice el doctor Gómez.

No obstante la similitud de nombres, la hipertensión pulmonar no tiene ninguna relación con la clásica hipertensión arterial, por lo que una persona con esta última quizá nunca desarrolle hipertensión pulmonar. Tampoco se asocia al consumo de tabaco, como en otras afecciones pulmonares.

De acuerdo con el cardiólogo, la detección temprana de la enfermedad es clave para aumentar las posibilidades de sobrevida del paciente. En efecto, este es uno de los principales problemas, pues se tarda demasiado tiempo en diagnosticarla, hasta más de dos o tres años, e, incluso, en muchos de los casos nunca es detectada.

La tardanza en el diagnóstico se debe al desconocimiento de la patología por parte de los médicos, ya que es relativamente nueva y fue definida por la Organización, Mundial de la Salud, OMS, solo hasta 1973.

Otra de las razones es que su diagnóstico es complicado, pues el único examen que la confirma es un cateterismo derecho, a través de un catéter que mide la presión de la arteria pulmonar. Es un procedimiento complejo, pues se realiza sólo si hay sospechas fundadas, por lo que previamente se requieren una serie de exámenes de imagen y de laboratorio, incluyendo ecocardiografía.

Otro de los principales problemas para su diagnóstico es que, debido a la similitud de sus síntomas, como dificultad para respirar al hacer ejercicio, fatiga, mareo, desmayo y labios azules, se suele confundir con el asma, crisis de pánico, ansiedad y hasta con falta de acondicionamiento físico”, señala el doctor Gómez.

Según el especialista, ante la aparición de esos síntomas, el médico debería pensar en una hipertensión pulmonar, es decir, primero descartarla. Incluso el paciente debería sugerirle al médico esta sospecha.

Los especialistas creen que el proceso comienza con una lesión a la capa de células que cubren los pequeños vasos sanguíneos de los pulmones. Se considera que es más frecuente es las mujeres por cuestiones de tipo hormonal y por el consumo de productos adelgazantes.

Uno de los factores, preocupante, es que los síntomas generalmente ocurren cuando el problema ha avanzado. El primer síntoma es la falta de aliento durante el esfuerzo físico, en actividades cotidianas como subir escaleras. La fatiga, los mareos y desmayos, también, aparecen entre los síntomas.

“El edema en los tobillos, abdomen o piernas; piel y labios de color azul, y dolor de pecho pueden ocurrir cuando el esfuerzo del corazón aumenta. Los síntomas varían en severidad y un paciente puede presentar solo algunos signos”, agrega el doctor Gómez.