17 · noviembre · 2017

Día Mundial de la Diabetes: amenaza silenciosa

Aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no la puede emplear en forma eficaz. esto conlleva a la hiperglicemia, con daños a nivel de ojos (retinopatía), riñón (nefropatía), corazón y vasos (cardiopatía) y del sistema nervioso (neuropatía) y pie diabético.

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Cada 10 segundos muere una persona en el mundo por diabetes. En esos mismos 10 segundos dos personas desarrollan el mal, que deja tres más de millones de muertes al año en el mundo.

La diabetes es una enfermedad crónica, caracterizada por niveles elevados de azúcar en la sangre, que dañan progresivamente el organismo. Aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la que produce. (Ver recuadro: “La enfermedad y la historia”)

“La insulina es la hormona responsable de transportar el azúcar desde la sangre hasta las células. Cuando no se produce o es insuficiente, sucede la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo, si no se controla, daña gravemente los ojos, los riñones, el corazón, los nervios y en general sus arterias”, afirma la enfermera Yolanda Badillo, coordinadora del Programa de Diabetes, del Centro Médico Imbanaco.

Según el endocrinólogo, Edgard Nessim, es una enfermedad que no duele y esto la hace más peligrosa. “Por lo general se detecta de manera tardía y si se conoce de su existencia tampoco recibe control”, dice.

Por esta razón, para el especialista del Centro Médico Imbanaco, la prevención es una de las herramientas más eficaces y lo más importante, “es que no tiene costo: ejercicio físico diario y evitar el sobrepeso. Esto se logra con unos hábitos de vida saludable”, enfatiza.

Para la enfermera, especialista en nutrición y manejo de la enfermedad, es preciso tener una vigilancia constante por parte de la persona afectada, un conocimiento de la enfermedad y apoyo del sistema de salud. “Sin embargo, la mayor parte del cuidado y control debe provenir del mismo paciente con la colaboración de su grupo familiar”, enfatiza.

Según el doctor Nessim, los malos hábitos son una constante en la población en general, como entre los pacientes. No existe una cultura o conciencia sobre la importancia en la prevención no sólo de la diabetes, sino de un sinnúmero de enfermedades graves.

Se sabe, por ejemplo, que el 79.5% de los caleños es sedentario. Que el 82.1% casi no consume frutas y que un 12.3% es adicto a las comidas rápidas altas en grasas y calorías.

  Las cifras provienen de un estudio del Centro para el Desarrollo de Políticas y Tecnología en Salud Pública, Cedetes, de la Universidad del Valle, con el auspicio de la Organización Panamericana de la Salud, OPS y la Organización de Naciones Unidas, ONU.

El mismo estudio, encontró que el 19.9% de los caleños suele adicionar azúcar extra a los alimentos. Por cuenta de estos malos hábitos, según los médicos, el 25% de los caleños está en sobrepeso, cuatro puntos por encima del promedio nacional.

Del 25% de la población en Cali, afectada por la obesidad y el sobrepeso, alrededor de un 12%  tiene diabetes y un 15% tiene algún grado de alteración en el metabolismo de los azúcares, un paso cercano a la enfermedad.

Para el doctor Nessim, es urgente aumentar la actividad física y adoptar hábitos alimenticios más saludables, con el fin de disminuir los altos índices de obesidad y sobrepeso relacionados de manera directa con la diabetes, que crece en forma paralela.

La diabetes mellitus o tipo 2, aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no la puede emplear en forma eficaz. Esto conlleva a la hiperglicemia, con daños a nivel de ojos (retinopatía), riñón (nefropatía), corazón y vasos (cardiopatía) y del sistema nervioso (neuropatía) y pie diabético.

El sobrepeso y la obesidad son los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2. Las comidas copiosas, especialmente aquellas altas en grasas y los dulces. Los alimentos pobres en fibra, y la poca actividad física lleva a que la gente aumente de peso, por la acumulación de grasa corporal”, anota la enfermera coordinadora del Programa de Diabetes.

De acuerdo con Federación Internacional de la Diabetes (IDF, por su sigla en inglés), la enfermedad es una epidemia mundial que no se detiene, con un crecimiento dramático en las últimas dos décadas, al mismo tiempo que la obesidad y el sedentarismo.

El doctor Nessim reitera que los cambios en los estilos de vida son muy sencillos, no son difíciles o extremos, pero muy efectivos a la hora de prevenir o enfrentar la enfermedad. (Ver Recuadro: “Lo que usted debe cambiar”)

“No hablamos de ejercicio físico, sino de ´actividad física´, es decir de cambios de comportamiento. Por ejemplo, si para ir al trabajo, al supermercado o a la tienda elegimos hacerlo caminando unas cuantas cuadras, entonces ya habremos avanzado muchísimo en la prevención”, señala el especialista.

Con solo 30 minutos de caminata diaria y mantener el peso ideal es posible reducir en cuatro veces la posibilidad desarrollar la enfermedad de manera temprana, es decir antes de los 40 años.

“En síntesis, - resume el doctor Nessim  y concluye: - comer bien y desarrollar actividad física de manera regular, no quiere decir que deba tener acceso a alimentos costosos o al gimnasio.”

Para la enfermera coordinadora del Programa de Diabetes, es clave diagnosticar la diabetes lo más pronto posible. “Si usted tiene riesgo (familiares con la enfermedad, obesidad, prediabetes u otras enfermedades) debe realizarse pruebas de sangre periódicamente”, dice.

Agrega que una glicemia en ayunas alterada es decir, mayor de 110, con la presencia de otros factores, como niveles altos de colesterol o triglicéridos, sedentarismo, malos hábitos alimentarios ya son factores de alarma para saber que se puede desencadenar una diabetes en cualquier momento. 

Según los médicos, los programas educativos y las campañas en los niveles escolares y en la población en general pueden despertar una mayor conciencia del problema y la adopción de unos hábitos de vida más saludables.

Los buenos hábitos – explican los médicos - no sólo conllevan a prevenir la diabetes, sino otras enfermedades también graves, como las cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares, la hipertensión, entre otras. Y si la enfermedad está presente es posible, también, manejarla.

Uno de los grandes obstáculos en la población en general – según la enfermera Yolanda Badillo - es no distinguir muy bien los alimentos en cuanto a sus capacidades nutritivas o aquellos que pueden aportarle mayor beneficio. En Cali se tiende a consumir muchas harinas, muchas proteínas y sobretodo dulces.

“Los niños desconocen los alimentos y sus propiedades y cada vez son más sedentarios. Por eso, la obesidad y el sobrepeso, comenzamos a verla cada vez más temprano”, insiste la coordinadora del Programa de Diabetes, del Centro Médico Imbanaco.

La alerta de la OMS, es clara, pues la tendencia de la obesidad y el sobrepeso conllevan a morirse más por sobrealimentación que por desnutrición. La OMS insta a evitar la obesidad para prevenir la diabetes. ¿Cómo? “Con sencillos hábitos de vida saludable”.

Empezar un tratamiento lo antes posible. Si tiene niveles anormales de glucosa acuda a su médico. Si se detecta en etapas tempranas puede controlarse con dieta y ejercicio o tal vez requiera algún medicamento. 

Continuar el tratamiento: si logra controlar sus niveles de glucosa con el tratamiento quiere  decir que está controlado, no que la diabetes ha desaparecido.   

Busque llegar a las metas. La HBA1C (hemoglobina glicosilada) debe mantenerse no mayor del 7%.

Si el médico le prescribe Insulina, no le tenga miedo. Hoy día se instaura tempranamente para controlar pronto la hiperglicemia y proteger así sus órganos. Usted debe aprender a aplicarla en forma correcta. Consulte un educador en diabetes.

Deje de fumar. El tabaco aumenta el riesgo de todas las complicaciones crónicas.

Programe ejercicio. Programe actividad física por lo menos cuatro veces a la semana por un tiempo entre 45 minutos a una hora e hidrátese durante el ejercicio.

Planee la alimentación: Evite consumo de grasa saturada y al máximo comidas procesadas como embutidos, mezcla de harinas y grasa, empacados. Remplace el azúcar, use sal dietética  y organice un horario disciplinado para las comidas. Aprenda a cocinar saludable para usted y toda su familia.

Aumente el de alimentos ricos en fibra. Consumo de 4 a 5 raciones de fruta (no en jugos), dos raciones de ensalada o vegetales al día.

Revise sus pies diariamente: el daño a los nervios y a los pies puede ser silencioso. Realice ejercicios para piernas y pies, masajes y vaciamiento venoso. Use calzado adecuado y protección de plantas y dedos del pie.

Lleve un automonitoreo: Si usted sabe sus niveles de glucosa puede controlarlos y corregirlos. Cuando le cambien de tratamiento, este debe ser diario, y en lo posible varias veces al día, por un tiempo de una a dos semanas, para evaluar la respuesta al nuevo tratamiento.

Tome el control de su enfermedad: Tenga en cuenta tomarse una HBA1C cada tres o cuatro meses. Un perfil renal, Perfil lipídico, hemograma, pruebas hepáticas cada año y como lo determine el especialista. Recuerde acudir al oftalmólogo y odontólogo para la revisión anual de los ojos y la boca. Recuerde controlar la presión arterial.

Maneje el estrés. Busque ayuda oportunamente

Consulte un Programa de Manejo y Prevención de Diabetes, como el del Centro Médico Imbanaco, que cuenta con estrategias educativas.

LA ENFERMEDAD Y ALGO DE HISTORIA

Se caracteriza por la falta total o la deficiente acción de la hormona insulina, la "llave" que abre la puerta de las células para que en éstas ingrese la glucosa (energía) que consumimos con los alimentos.

La menos frecuente (entre el 10 y 15%) es la diabetes tipo 1, fruto de una reacción autoinmune. Por un motivo aún desconocido el organismo se ataca a sí mismo y destruye sus células beta, que producen insulina en el páncreas. Por eso, los diabéticos tipo 1 necesitan insulina para vivir. Existe el componente hereditario en la enfermedad.

Puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en la niñez o en la juventud: el páncreas de manera intempestiva se queda sin células beta y sin insulina, y el organismo, cargado de glucosa y sin poder usarla como energía, intenta desesperadamente eliminarla a través de la orina. La persona presenta mucha sed, hambre excesiva, y va perdiendo peso de manera paulatina,  porque sus células no reciben energía.

La diabetes tipo 2, es más frecuente (cerca del 90% de los casos) y tiene también componente hereditario. Los síntomas son menos claros y a menudo transcurren entre 5 y 10 años antes del diagnóstico. En ese momento, generalmente ya ha producido alguna de las complicaciones crónicas que podrían haberse prevenido con tratamiento adecuado. Su presencia puede sospecharse si existe obesidad abdominal (88 cmtrs. en las mujeres, 102 en los hombres), alto colesterol, hipertensión arterial y antecedentes familiares.

Un informe de Diabetic Hypoglycemia, de la Washington University School of Medicine, St Louis, EE.UU., analiza los efectos de la hipoglucemia en la estructura y función cerebral. Señala la particular vulnerabilidad del cerebro en desarrollo a la hipoglucemia.

También describen las áreas del cerebro clásicamente susceptibles de daños y cómo algunas de estas regiones  que se creía que estaban particularmente afectadas pueden no ser las correctas.

La diabetes comenzó a describirse en el siglo I, cuando el filósofo griego Arateus el Capadocio se refirió a esta enfermedad por primera vez con este nombre, aludiendo al ‘paso’ de orina en grandes cantidades, como consecuencia de la enfermedad.

Se vuelve a tener referencia hasta el siglo XI, cuando el médico y filósofo uzbeko Avicena (980-1037) habla con clara precisión de la enfermedad en su famoso Canon de la medicina.

Thomas Willis, en 1679, hizo una descripción de la diabetes magistral para la época, quedando desde entonces reconocida por su sintomatología como entidad clínica. Fue Willis quien, refiriéndose al sabor dulce de la orina, le dio el nombre de diabetes mellitus (diabetes con sabor a miel), a pesar de que ese hecho ya había sido registrado cerca de mil años antes en la India, hacia el año 500.

En 1775, se identifica la presencia de glucosa en la orina. En esa época también, se clasificó la diabetes en dos tipos: diabetes mellitus (o diabetes vera), y diabetes insípida (porque esta última no presentaba la orina dulce).

La primera observación hecha a través de una autopsia en un diabético y publicada en la revista “London Medical Journal”, en 1788. Casi en la misma época el inglés John Rollo, atribuyó la dolencia a una causa gástrica, y consiguió mejorías notables con una dieta rica en proteínas y grasas y limitada en hidratos de carbono.

Los primeros trabajos experimentales relacionados con el metabolismo de los glúcidos fueron realizados por Claude Bernard, quien descubrió, en 1848, el glucógeno hepático y provocó la aparición de glucosa en la orina excitando los centros bulbares.

Ya en la mitad del siglo XIX, se señaló la importancia de la obesidad y la vida sedentaria en el origen de la diabetes y trazó las normas para el tratamiento dietético, basándola en la restricción de los glúcidos y en el bajo valor calórico de la dieta.

Los trabajos clínicos y anatómico-patológicos adquirieron gran importancia a fines del siglo XIX, en las manos de Frerichs, Cantani, Naunyn, Lanceraux, etc., culminando en experiencias de pancreatectomía en perros, realizadas por Mering y Mikowski en 1889.