12 · septiembre · 2017

Cómo cuidar la memoria, para cuidar la salud física y mental

Con el aumento en la expectativa de vida, la pérdida de la memoria tiene cada vez más, un alto impacto social en Colombia y en el mundo. Se estima que para el año 2020, unos 343.000 colombianos mayores de 60 años sufrirán de algún tipo de demencia, de los cuales unos 260.000 padecerán enfermedad de Alzheimer.

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Cualquier persona, por joven que sea, puede presentar los llamados “olvidos benignos”, que se relacionan con pequeños accidentes que se tienen en la vida diaria, como olvidar las llaves en el auto u olvidar el nombre de alguien a  quien  se saluda.

Sin embargo, cuando estos se vuelven más frecuentes y empiezan a interferir en actividades cotidianas de forma significativa, lo mejor que se puede hacer es consultar al médico neurólogo, psiquiatra o internista, quien luego de una entrevista y un examen físico, considera si los síntomas referidos son de importancia y se justificaría hacer pruebas específicas de imágenes o evaluación neuropsicológica.

Esta última es un procedimiento que permite conocer el estado de las funciones psicológicas, grado de alteración e inclusive identificar las posibles áreas comprometidas del cerebro, de acuerdo con las características de dicha alteración. “La importancia de llegar a un diagnóstico claro, es poder ofrecer un tratamiento que sea efectivo, pues hay etiologías que pueden resultar reversibles”, dice la doctora Ángela María Pérez, neurosicóloga, del Centro Médico Imbanaco.

Con el aumento en la expectativa de vida, la pérdida de la memoria tiene cada vez más un alto impacto social, en Colombia y en el mundo. Se estima que para el año 2020, unos 343.000 colombianos, mayores de 60 años, sufrirán de algún tipo de demencia, de los cuales unos 260.000 padecerán enfermedad de Alzheimer. 

Son muchas las iniciativas científicas que incentivan los ejercicios mentales y físicos para equilibrar este problema médico, al cual ningún humano está exento de sufrir a mediano y largo plazo.

Anteriormente las personas mayores se resignaban a la pérdida de la memoria por considerar que era un proceso normal por la edad. “Es cierto que con el paso de los años las personas pueden empezar a experimentar fallas en la agudeza visual, dificultades para retener nueva información y para mantener la atención dirigida, las cuales se correlacionan con una serie de modificaciones progresivas en el sistema nervioso”, dice la doctora Pérez.

Sin embargo, de acuerdo con la especialista, estos cambios no se dan de manera similar en todas las personas y se sabe que pueden estar asociados con el estilo de vida, la herencia, la capacidad intelectual, la actividad, los estados afectivos y las enfermedades. Por eso, en muchos casos se pueden prevenir, podemos cuidar nuestra memoria, prevenir su deterioro, con solo hacer pequeñas modificaciones a nuestros hábitos de vida.

Se sabe, por estudios científicos, que leer mantiene el cerebro activo y hay actividades y lecturas sencillas que ejercitan nuestra mente, como el periódico, las revistas o aprendiendo un pasatiempo nuevo e, incluso, resolviendo crucigramas.

El físico y la mente van de la mano: se estima que quienes practican ejercicio cotidiano mantienen la agudeza mental hasta los 80 años. El ejercicio físico mejora la función pulmonar, relacionada con el buen funcionamiento del cerebro, por una correcta oxigenación.

La actividad física, aumenta la producción de neurotrofinas, sustancias que nutren al cerebro y lo protegen contra los daños que le puedan ser causados. No se trata de hacer ejercicio extremo, sino que sea de manera regular. Quienes todos los días se mueven un poco, mantienen la agudeza mental y tienen menos probabilidades de sufrir Alzheimer.

La actividad física regular previene, además, la diabetes, el colesterol alto, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares, relacionados, también, como factores que pueden influir sobre la memoria.

Una dieta saludable, rica en frutas y verduras, que lleve a prevenir el sobrepeso y la obesidad, es ideal para mantener la salud del cerebro. Dormir bien favorece la buena salud y una correcta memoria. Lo ideal es entre 6 y 8 horas de buen dormir. Sin embrago, lo más importante, sin duda alguna, es tener una buena calidad de sueño: mantener una rutina, evitar el ejercicio por la noche y​ la cafeína. La siesta durante el día es un buen revitalizador del cerebro.

Según la doctora Pérez, las causas de la pérdida o alteración de la memoria son diversas, algunas psicológicas como la depresión y la ansiedad, cada vez más frecuentes.

“Otras físicas, como el trauma craneoencefálico, la trombosis, la hemorragia cerebral o microtrombos múltiples en pacientes con antecedentes de hipertensión arterial, diabetes y colesterol elevado, los estados carenciales como la deficiencia de tiamina y de vitamina B12, la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en casos de hidrocefalia y los procesos de envejecimiento patológico del cerebro o demencias, tales como Alzheimer, Parkinson, Huntington, Cuerpos de Lewy o la demencia fronto-temporal”, señala la especialista del Centro Médico Imbanaco.