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Colon irritable o “intestino malhumorado”:

UNA DE LAS MAYORES CAUSAS DE AUSENTISMO LABORAL

Centro Médico Imbanaco
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  • CON ORIGEN AÚN DESCONOCIDO. ALGUNAS INVESTIGACIONES LO ASOCIAN CON EL ESTADO EMOCIONAL Y LA PERSONALIDAD, POR ESO, TAMBIÉN SE LE CONOCE COMO “UN MAL CON CARÁCTER” O “UN TRASTORNO CON PERSONALIDAD”.  LA CIENCIA CONTINÚA INVESTIGANDO SU ORIGEN.

 

  • AFECTA A UN 15 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN Y ES LA SEGUNDA CAUSA DE AUSENTISMO LABORAL DESPUÉS DEL RESFRÍO O GRIPE.

 

  • EL SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE (SII), SE CONOCE COMÚNMENTE COMO COLON IRRITABLE, PORQUE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS DEL INTESTINO GRUESO SON HIPERSENSITIVAS Y LOS NERVIOS QUE CONTROLAN LOS MÚSCULOS SON HIPERACTIVOS.

 

  • SEIS DE CADA DIEZ COLOMBIANOS PADECEN ALGUNA ALTERACIÓN GÁSTRICA, SEGÚN EL MAPA DE TRASTORNOS DIGESTIVOS, DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE GASTROENTEROLOGÍA (SGO, POR SUS SIGLAS EN INGLÉS) CON EL APOYO DE LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS DE 142 NACIONES, INCLUIDA LA SOCIEDAD COLOMBIANA DE GASTROENTEROLOGÍA (SCG)

 

  • DOLOR DE ESTÓMAGO, ARDOR, FLATULENCIAS, ALTERACIONES EN LA EVACUACIÓN INTESTINAL (DIARREA) E INFLAMACIÓN ABDOMINAL SON LOS SÍNTOMAS  MÁS COMUNES Y ESTAN ASOCIADOS A PERÍODOS DE ESTRÉS, ANSIEDAD Y DEPRESIÓN.

Todos hemos experimentado alguna vez en nuestra vida los síntomas del colon irritable, conocido también con síndrome de intestino irritable (SII). Dolor de estómago, ardor, flatulencias, alteraciones en la evacuación intestinal (diarrea) e inflamación abdominal son los más comunes.

 

Se le conoce como “un mal con carácter” o el “trastorno con personalidad”. Afecta a un 15 por ciento de la población y es la segunda causa de ausentismo laboral después del resfrío o gripe. Si bien se trata de un trastorno totalmente benigno, es un verdadero “dolor de cabeza” o el “coco” para los médicos generales y gastroenterólogos.

 

Son muchas las investigaciones en curso en el mundo para identificar las causas del singular síndrome tendientes  a encontrar tratamientos específicos y exitosos.  Se le conoce como colon irritable, porque las terminaciones nerviosas del intestino grueso son hipersensitivas y los nervios que controlan los músculos de este órgano son hiperactivos.

 

"Es muy complejo tratar un trastorno del cual no se puede identificar la causa. Por lo general son pacientes desesperados y ansiosos en busca de una solución. Tienen recaídas frecuentes y por eso se la pasan de médico en médico y de tratamiento en tratamiento”;señala el doctor Wilson Caro cirujano gastrointestinal, del Centro Médico Imbanaco.

 

Aunque hay pacientes con largos períodos de recuperación, otros hacen procesos crónicos más reacios a las mejorías. Según el doctor Caro, no se trata de una enfermedad, sino de un trastorno funcional y que resulta muy molesto para quien lo padece.

 

Según el especialista, lo  primero es descartar enfermedades de manifestación similar, como la insuficiencia de lactasa, u otras más graves como tumores de intestino o enfermedades inflamatorias intestinales. “Luego de realizados los estudios médicos correspondientes se llega a un diagnóstico por exclusión. “Intestino irritable", dice el médico.

 

Junto con el tránsito digestivo lento, el colon irritable es uno de los trastornos digestivos funcionales, más comunes. Se estima que seis de cada diez colombianos padecen una de estas alteraciones, según el Mapa de Trastornos Digestivos, de la Organización Mundial de Gastroenterología (SGO, por sus siglas en inglés) con el apoyo de las sociedades científicas de 142 naciones, incluida la Sociedad Colombiana de Gastroenterología (SCG).

 

Por ser tan persistentes los síntomas del colon irritable, cuenta doctor Caro, los pacientes se angustian, pues tienen el convencimiento de que se trata de una enfermedad grave que el médico no ha podido identificar. “Esto los sume en períodos de angustia, que son, también, difíciles de manejar”, señala el cirujano.

 

No obstante ser una alteración de tipo benigno, su impacto sobre la calidad de vida es tan alto, como en las enfermedades orgánicas, ya que el grado de preocupación y de ansiedad que generan hace que los mismos pacientes les den muchísima importancia.

 

El doctor Caro explica que a las manifestaciones básicas de dolor abdominal, generalizado o localizado, en algunos casos puede haber diarrea o estreñimiento, o alternancia de ambos y distensión abdominal que el paciente describe como inflamación.

 

También puede haber exceso de gases y mucosidad en la materia fecal. Un porcentaje menor refiere, incluso, alteración de la micción (en la manera de orinar), de la función sexual y del sueño.

 

El síndrome es una condición que va más allá del colon – explica el doctor Caro: - Puede implicar al intestino delgado, a otros segmentos digestivos e incluso a funciones del organismo extra digestivas, por lo que en la bibliografía médica internacional se lo denomina síndrome de intestino irritable. Comúnmente se le llama colon irritable”

 

¿Cuestión de personalidad?

 

Las más distintas hipótesis de varios estudios médicos realizados en población adulta han encontrado altos índices de estrés, angustia, ansiedad y depresión. Se estima que el componente emocional es un factor determinante de incidencia, además de la dieta.  (Ver recuadro: “Desencadenantes”)

 

Quienes han estudiado el síndrome y han exploración entre las causas del mal han encontrado, por ejemplo, que el síndrome es más común en las personas con características de personalidad muy particulares. Aquellas que eluden el riesgo, tratan de evitar conflictos y necesitan mucho de la estima del otro, son más propensas a tener la alteración. Cuando algo de todo esto falla, estas personas somatizan por el intestino.

 

Por eso, según el doctor Caro, la relación médico-paciente es fundamental en este tipo de tratamientos. La persona con colon irritable es un paciente conflictivo. Es muy difícil convencerlo que el dolor o el trastorno no son producidos por una enfermedad orgánica grave.

 

En este tipo de casos para el médico representa todo un reto, pues los tratamientos son prolongados. Suele ser frecuente que tanto el profesional, como el paciente, se sienten frustrados al no ver mejorías inmediatas.

 

Una mezcla de tratamiento con medicamentos, dieta alimenticia y sicoterapia suelen ser la clave para tratar el colon irritable o  “colon malgeniado”, como también lo suelen llamar. Lo importante es que el paciente pueda incorporar la convicción de que las intervenciones psicológicas pueden ser tan efectivas como las biológicas para aliviar sus síntomas. (Ver recuadro: “Terapias recomendadas”)

 

"Es fundamental propiciar conductas y hábitos de vida saludables, como la actividad física,  mantener una alimentación baja en grasas saturadas, pobre en hidratos de carbono y rica en fibras vegetales” – dice el especialista y destaca:- Es muy importante el tiempo para el esparcimiento, el descanso, la diversión y promover la resolución de las dificultades emocionales, ya que la intensidad de los síntomas depende en mayor o menor medida del estrés emocional”. 


DESENCADENANTES

 

 

En la actualidad, una explicación científica más integrada postula la hipótesis de una falla en la regulación entre el Sistema Nervioso Central (SNC) y el Sistema Nervioso Entérico (SNE), lo que se conoce como el eje Cerebro-Intestino, o la conexión Cerebro-Intestinal. El SNE constituye un verdadero “cerebro abdominal”, poblado de infinidad de fibras nerviosas y de neurotransmisores conectados con el SNC.

 

Sin embargo, en los estudios de laboratorio los resultados son normales. Lo que sí está claro es que no tiene origen infeccioso y no se resuelve quirúrgicamente.

 

Las estadísticas hechas por la Fundación Internacional del Colon Irritable (Milwaukee, 1995) muestran que cada año un porcentaje significativo de los pacientes se mejoran. Desde un abordaje multidisciplinario lo más aconsejable es tratar mediante un equipo integrado por médico, psicólogo, nutricionista y fisioterapeuta.

 

Una vez descartada la patología orgánica, el trabajo con un sicoterapeuta puede ayudar a la recuperación. Por ejemplo, en los casos en los que el estrés es un factor central en la aparición del síndrome, resulta indispensable identificar y transformar los desencadenantes o disparadores de los desequilibrios (ambientales, laborales o sociales). Claro que, el objetivo final debe ser introducir cambios en la forma en que el individuo se vincula con los estímulos estresantes cotidianos y en el modo en que percibe y maneja su enfermedad o disfunción.

 

Todas aquellas situaciones de estrés que implican un grado de ansiedad o amenaza y pueden disparar o "gatillar" los síntomas. Cambios vitales, nuevos períodos escolares, eventos y celebraciones familiares, dificultades económicas, dificultades interpersonales y de convivencia, divorcios, muertes, aniversarios, etc.

 

Es muy frecuente que estas situaciones generen emociones que fluctúen entre la impotencia y la rabia. Quienes están cerca suelen suponer que su familiar se comporta como un "hipocondríaco", o que está muy "nervioso".

 

Si la persona que sufre, conoce sus límites y sabe pedir ayuda, mucho mejor para el manejo de síndrome. Es importante que la familia evite suposiciones acerca de lo que es más conveniente para el paciente. A su vez, hay que estar atento a las "limitaciones reales" del malestar, y tratar que quién está aquejado no limite progresivamente su vida en los ámbitos sexual, laboral y social.

 

La ayuda sicológica, en estos casos, es importante, porque permite:

 

  • Detectar los factores desencadenantes o estresantes de las crisis.

 

  • Aprender a ser más consciente de los propios pensamientos, creencias y emociones que perpetúan el trastorno.

 

  • Encontrar conductas alternativas.

 

  • Aprender métodos de afrontamiento al trabajar su ansiedad anticipatoria y catastrófica.

 

  • Conseguir cambios más estables y profundos al modificar el "comportamiento ante la enfermedad".

 

  • Mejoría general de su calidad de vida.

 

TERAPIAS RECOMENDADAS

 

No existen soluciones definitivas, ni reglas generales válidas para todos los casos. Los tratamientos deben ser a la medida de cada paciente. Con el médico usted irá descubriendo cuál es el camino más adecuado para aliviar las molestias y aprender a convivir con el trastorno. Aquí algunas terapias disponibles y consejos básicos para prevenir y manejar el intestino irritable:

 

  • Farmacológicas: incluyen antiespasmódicos, antidiarreicos y psicofármacos en dosis mínimas (ansiolíticos o antidepresivos).

 

  • Dietas: Pobres en grasas y harinas. Estos son nutrientes le dan un trabajo adicional al tubo digestivo. Según el caso, se debe regular la ingesta de fibra, verduras de hoja y otros alimentos irritantes. Hay pacientes a los que la dieta ayuda mucho y otros a los que no. Estos últimos son los que se angustian, pues no mejoran. Si usted es uno de ellos, coman a gusto y ataque el problema desde otro lado.

 

  • Sicoterapia: La remisión al psicólogo puede ser una buena opción. Debe ser una decisión fruto de un tiempo de mutuo conocimiento entre médico y paciente, para que este no crea que se le quiere sacar el cuerpo.

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