La Fidelidad Sistémica es la clave del éxito conyugal
Enriqueta permanece separada por su infidelidad. Tuvo que superar, mediante intensiva ayuda profesional, una profunda depresión, oscura sima de dolor en la cual no sabía ni siquiera de donde era vecina. Cuando salió de las sombras a la luz, ya era otra. Cerró el capítulo extra conyugal de su vida y llamó a su esposo -seguía siéndolo legalmente- porque quería definir su ciclo matrimonial y restañar las heridas.
Pidió perdón por el agravio que significó la infidelidad y por haber echado al traste el proyecto de vida en común. Reconoció que una persona buena pero confusa, hace tanto daño como una mala declarada; agregó: mi conducta no se justifica pero se explica,y lo invitó a que reflexionaran juntos. Claro que derramó lágrimas, pero ahora no de pordiosera si no de guerrera.
Parecía haber tocado fondo. El sorprendido marido, que no había dejado de amarla, aceptó de inmediato. El hecho es que buscaron a un asesor y se embarcaron en un viaje al fondo del alma tanto humana como de pareja, porque ¡Ojo! las parejas también tienen alma.
Abordaron la fidelidad conyugal. El matrimonio, concebido como una empresa, exige tres tipos de fidelidad: una a la empresa, otra así mismo y otra al cónyuge. No puede faltar ninguna. Al casarte eres empresaria y tu socio es tu cónyuge. Si no entiendes esto no te cases. Con el cónyuge el asunto es sentimental: amor romántico y sexual; con el socio, es empresarial: principios, valores y normas que constituirán la empresa, y contigo misma, es ético y moral. Llamo a esta trilogía la fidelidad sistémica, y la contrapongo a la romántica fidelidad conyugal tradicional entre nosotros, que llamo lineal, y que es frágil porque los humanos somos polígamos. La enamorada Enriqueta se casó creyendo en cuentos de hadas, ignorante de la compleja realidad conyugal.
Entendieron también que la pareja tiene dos niveles: el Sentimental y el de Convivencia. El primero se basa en: sensualidad, ternura, sexualidad, caricias e intimidad, surge espontáneamente y es el capital de la empresa, en “dólares” emocionales. ¡Nunca puede flaquear! El segundo genera a los cónyuges: sentido de pertenencia, identidad, autoestima, salud mental y física y calidad de vida, hay que construir la convivencia negociando respetuosamente las diferencias porque quererse es una cosa y convivir otra. Seducida Enriqueta, la ejecutiva, por el venenoso éxito comercial, narrado en otra píldora (La Casada Infiel), privilegió el rol profesional sobre el conyugal. La pareja se desvitalizó y ella cayó en brazos del ejecutivo que, circunstancialmente, compartía sus mismos intereses. El trabajo facilitó que la pareja mostrara el cobre pero no causó la crisis. Ésta surgió porque Enriqueta, como muchas y muchos, no entendía de fidelidad sistémica y le costó caro aprenderlo, pero regresó centrada y halló a un marido maduro que la acogió con amor.
Creo que ahora podemos confiar en que van a seguir juntos.
Centro Médico Imbanaco
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Comentarios
comentario
nunca perdonaria a mi esposa por una infidelidad por que se acabaria la confianza en el matrimonio.