El sólo contacto de la boca del bebé con el pecho materno puede desaparecer la depresión postparto, una de las patologías más frecuentes de la madre contemporánea. Incluso, según los especialistas, es la forma más saludable y rápida de recuperar la figura, otra de las grandes preocupaciones después de parto.
“Son beneficios para la madre y son muchos más para el bebé cuyo desarrollo queda marcado tanto por el inmejorable alimento que es la leche materna, como por el contacto físico que determina el desarrollo sicosocial”,señala el doctor Juan Carlos Arias, pediatra de la Unidad de Recién Nacidos, del Centro Medico Imbanaco.
Por eso según los especialistas, es importante para lograr una lactancia exitosa iniciarla tan pronto se pueda después del parto, para lograr la producción de la prolactina y la oxitocina que se induce por reflejo (succión, estímulo digital, llanto del bebe).
En efecto, sendos estudios ratifican que incluso la primera leche o calostro, de un color amarillento, al contrario de las creencias, es una de las leches de mayor contenido nutricional, rico en proteínas, vitamina A y sustancias que protegen al niño de enfermedades.
“La cantidad de calostro en los primeros días puede parecer escasa, la madre no debe angustiarse, porque esa es la cantidad que necesita el bebe. No es necesario darle aguas, jugos u otras leches, esto puede causarle diarreas, desnutrición y disminución de la leche materna”,señala el doctor Arias.
En el mundo más de 11 millones de niños fallecen antes de alcanzar los cinco años de vida, de los cuales ocho millones son lactantes. El 78 por ciento de las muertes neonatales precoces se asocia con los recién nacidos de bajo peso (RNBP) o prematuros. La mortalidad neonatal en Colombia es de 18,3 por mil nacidos vivos.
Desde el punto de vista infeccioso e inmunológico la leche materna es insustituible, pues contiene potentes factores de resistencia, además de agentes antiinflamatorios. No requiere ningún proceso, es un alimento vivo, riquísimo en factores tanto humorales como celulares, indispensables para que el recién nacido afronte con éxito su adaptación inmunológica a la vida extrauterina. “La leche humana y especialmente el calostro, son una verdadera vacuna”, enfatiza el pediatra de la Unidad de Recién Nacidos.
Según el doctor Arias, la leche materna tiene, además, capacidades únicas e insustituibles para prevenir las enfermedades alérgicas, tanto digestivas, como respiratorias y cutáneas.
Desde el punto de vista psicosocial, el hecho de que la lactancia materna requiera un contacto piel a piel, madre-hijo, le confiere unas ventajas insuperables, por cuanto favorece la relación de afecto entre ambos y contribuye al desarrollo de niños sanos, capaces, seguros y estables emocionalmente. El amamantamiento ayuda a la madre y al hijo a establecer una relación estrecha y cariñosa.
“La leche materna está disponible a toda hora, no requiere preparación, ni utensilios, ni combustible, es totalmente higiénica ya que el niño la toma directamente de la madre. Nunca se daña aún cuando la madre tenga que dejar de lactar por un tiempo”,indica el doctor Arias.
Es mejor – señalan los especialistas - no dar al lactante ninguna leche, ni ningún alimento que no sea leche materna. Al dar otro alimento o líquido se reduce la cantidad de leche que toma el lactante. Otro alimento o líquido puede contener gérmenes del agua o de los biberones o utensilios que pueden causar infección.
El amamantamiento protege la salud de la madre. “Después del nacimiento, el amamantamiento ayuda al útero a volver a su tamaño normal, lo cual, a su vez, ayuda a reducir la hemorragia y a prevenir la anemia. También disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario de la madre”, indica el doctor Arias.
|
OTROS BENEFICIOS
PARA EL BEBÉ
PARA LA MADRE
|
|
Cuál es el Posnatal ideal?
El fortalecimiento del sistema inmunológico del niño, que le permitiría estar protegido de una gran cantidad de enfermedades infecto-contagiosas; la disminución del riesgo de padecer obesidad en el futuro, y un vínculo emocional y afectivo más fuerte entre madre e hijo, son algunos de los beneficios que garantiza la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida.
El mundo científico concuerda en que es fundamental la permanencia de la madre junto a su hijo durante los primeros meses, porque en este período cuando se crean fuertes lazos con los hijos, los que se mantendrán a lo largo de toda la vida.
El pediatra, neonatólgo y docente de la Universidad de Chile, doctor Rodrigo Ramírez, señala que un aspecto vital es la posibilidad que el niño pueda recibir lactancia materna exclusiva, debido a los numerosos beneficios que se han demostrado científicamente.
“Hay que recordar que la lactancia materna no sólo es ‘nutritiva’, sino que también ‘protectora o inmunológica’ y ‘afectiva’. El aspecto nutritivo se manifiesta por el crecimiento que alcanzan los niños alimentados con leche materna, que es óptimo y equilibrado; favorece de mejor manera el crecimiento cerebral y el desarrollo de la retina, y a través de la historia ha asegurado el desarrollo de nuevas habilidades neurológicas e intelectuales”.
La lactancia protectora, como explica el doctor Ramírez, se refiere a que la leche materna constituye la primera “inmunización” que recibe el niño. Protege contra enfermedades respiratorias, digestivas, y otras a través de la entrega de anticuerpos, moléculas específicas y células.
La lactancia denominada afectiva, se refiere al rol que le cabe en el proceso psicológico del vinculo emocional entre la madre y el niño. En este sentido, como destaca el profesional, “la Liga Internacional de la Leche ha establecido aproximadamente más de 100 razones que apoyan la lactancia materna, cubriendo áreas como la protección, nutrición y afecto”.
Fundamentos sobran
Desde el punto de vista médico, la doctora Jara señala que los fundamentos para prolongar el posnatal, sobran.
“Cada vez existe mayor evidencia científica respecto a los beneficios de la lactancia materna. Quizás el más importante de todos es que el sistema inmunológico del niño es insuficiente e inmaduro antes de los 6 meses. En ese tiempo, si el niño recibe suficiente protección a través de las inmunoglobulinas de la leche materna, estará suficientemente protegido de una gran cantidad de enfermedades infecto-contagiosas”.
Desde el punto de vista de la endocrinología, es posible establecer algunas diferencias objetivas entre un niño alimentado exclusivamente al pecho, respecto a uno alimentado con leche de fórmula.
Si se compara el peso, el primero sube rápidamente los primeros 4 meses, y luego la tendencia es a ir declinando. Al año de vida un niño alimentado al pecho tiene menos peso que uno alimentado con fórmulas lácteas, y la explicación de esto es que el niño alimentado al pecho, durante los primeros meses de vida origina lo que los doctores llamamos ‘grasa parda’, a diferencia de los niños alimentados con fórmula, que acumulan paulatinamente ‘grasa blanca’.
La grasa parda involuciona una vez terminado el período de lactancia materna, es decir, aproximadamente después de los primeros 6 meses de vida, mientras que la grasa blanca persiste. Ese puede ser uno de los orígenes de la obesidad, porque un niño alimentado al pecho difícilmente va a ser obeso en el futuro”.
Como detalla el doctor Ramírez, un período de tres meses más del niño con su madre, prolongaría la lactancia materna, y cumpliría con la recomendación de lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses que hacen organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatria (AAP).
“Estadísticamente está comprobado que un niño que recibe lactancia materna exclusiva por 6 meses presenta un mayor desarrollo y crecimiento, un mejor desarrollo psicomotor y un coeficiente intelectual que va entre 6 a 8 puntos más alto que los demás niños.
Los niños alimentados con leche materna exclusiva se enferman un 50% menos, especialmente de enfermedades bronco-pulmonares, alergias, enfermedades inmunológicas y otitis.
En el largo plazo presentan menor riesgo de enfermedades crónicas, como asma, diabetes y obesidad. También hay argumentos en el sentido que disminuye significativamente patologías psiquiátricas, abandono, drogadicción y alcoholismo. Sumado a todo lo anterior, están todas las ventajas que la lactancia otorga a la madre: menor incidencia de cáncer de mamas, de útero y ovarios, y menor riesgo de osteoporosis”, indica el profesional.
Seis meses: el tiempo ideal
Para el pediatra y neonatólogo José Luis Martínez, Jefe de Neonatología de la Clínica Las Condes, aunque es ideal un posnatal de 6 u 8 meses, “es más realista y económicamente viable plantear un posnatal de 4 meses. Personalmente pienso que es un plazo que permite a la mamá afianzar su proceso de lactancia y enfrentar el mundo laboral con una mayor seguridad respecto a poder mantener la lactancia por lo menos hasta los 6 meses. Es, asimismo, un tiempo mucho más prudente, porque garantiza que el apego, un vínculo esencial en una positiva relación madre e hijo, se establezca. El posnatal actual, de tres meses, es absolutamente insuficiente; en la mayoría de los casos termina con la lactancia materna exclusiva y separa antes de tiempo a la madre de su hijo ”.
Como señala el doctor Rodrigo Ramírez, “aunque desde mi punto de vista el período ‘ideal’ para mi gusto debería ser un año, atendiendo a aspectos económicos y laborales, creo que los pediatras nos sentiríamos satisfechos si lográramos extenderlo hasta los 6 meses. Más allá de los criterios economicistas de corto plazo, se deben calcular los beneficios que provoca esta verdadera inversión humana, social y económica. Países que han alcanzado gran desarrollo y que priorizan inversión en educación y salud, como Finlandia, mantienen licencia maternal durante 9 meses. Esto último apunta a un concepto fundamental: la maternidad es una responsabilidad de toda la sociedad, no sólo de la mujer”.
Para Alejandra Jara, una vuelta abrupta al trabajo de la mamá significa de inmediato una reducción de la cantidad de leche materna, lo que termina luego en una pérdida paulatina pero total de la lactancia natural.
En el trabajo no siempre están las condiciones para poder guardar adecuadamente la leche, ni tampoco la tranquilidad que requiere su proceso de extracción.
Pretender mantener la lactancia materna hasta los seis meses con un posnatal de tres, con el nivel de estrés que en distinta medida implica cualquier actividad laboral de la mujer, es, desde mi punto de vista, una utopía. Eso nos lleva a plantear que el posnatal ideal, con un objetivo claro y específico, que es proteger la lactancia materna hasta los 6 meses, tiene que ser de 180 días”.
|
MÁS INFORMACIÓN
OFICINA DE PRENSA
Conmutador: 682 1000
Extensión: 5697
Celular: 315 284 2247
Centro Médico Imbanaco
Conmutador 6821000 Ext. 5697