Que “dos somos más que uno” y que “el amor es la cura de todos los males”, parece cobrar toda su vigencia bajo la lupa de los científicos, quienes han encontrado que pareja, amor y salud, son términos equivalentes. Y hasta sinónimos.
Un hombre casado vive más en un promedio de cinco a siete años, que un hombre que se decide por la soltería. Los estudios constatan que vivir en pareja no solo produce sensaciones placenteras, propias del amor, sino que en forma consecuente aleja las enfermedades.
“El amor es capaz de producir cualquier cantidad de sensaciones positivas que estimulan en el mismo sentido todos los sistemas orgánicos, desde los pies, pasando por el hígado, el corazón, hasta el cerebro” señala el doctor Harold Estrada, siquiatra experto en terapia de pareja, del Centro Médico Imbanaco.
“Con la liberación de hormonas como las endorfinas, cortisol, adrenalina, noradrenalina y prolactina, entre otras, el organismo hace su propia depuración. Esto ratifica que el mejor estado del hombre es en pareja”, resalta el especialista.
Investigadores en Medicina del comportamiento, del Centro Médico de la Universidad de Ohio, Estados Unidos, estudian la relación entre la calidad del vínculo y la salud de los cónyuges, en busca de más evidencias relacionadas con la calidad del matrimonio y la salud.
Su objetivo es corroborar si tener una buena pareja, garantiza un mejor dormir. Si contar con alguien al lado equivale a alimentarse mejor. Si estar en armonía en pareja, enamorados, es sinónimo de buena salud y prosperidad.
“Estamos buscando si la calidad de la interacción muestra el modo en que el cuerpo responde a través de las hormonas del estrés y de la función inmunológica”, cuenta la doctora Janice Kiecolt-Glaser, directora de la cátedra de Psicología de la Salud, de la Universidad de Ohio.
Para este trabajo el grupo de científicos está recopilando numerosos descubrimientos de dos décadas de investigación. Por ejemplo, un trabajo cerca de 100 parejas que demostró cómo el estrés puede predecir un fracaso matrimonial.
Estas parejas fueron seguidas paso a paso y monitoreadas de manera estricta. Después de 10 años de seguimiento se comprobó que el 19% de ellas se había divorciado. Coincidentemente, todos sus integrantes presentaban altos índices de adrenalina, cortisol, entre otras hormonas relacionadas con el estrés.
El amor te lleva a la solidaridad, a la compañía, al ofrecer siempre una mano. Este estado de armonía desencadena a nivel del cerebro, un estado de bienestar cuyo efecto directo se produce sobre el sistema autoinmune. Quien está bajo el influjo de aquel bienestar especial (amor), del disfrute de la persona amada, es menos proclive a procesos infecciosos, por tener las defensas altas.
El sistema nervioso y el sistema endocrino, integran al ser humano a la naturaleza y a su entorno social. Estos dos sistemas se encargan de modulan al sistema inmune, determinante en la aparición de las enfermedades
Para el doctor Estrada lo más importante es mantener la armonía en la relación, en la conquista diaria, en mantener los detalles y los momentos que hicieron de aquella relación algo grandioso. Es aparentemente una tarea compleja si se tiene en cuenta la consulta por crisis de pareja cada vez más frecuente.
Lo importante es mantener esa chispa viva, de tal manera que le depare beneficios mutuos de salud física y mental. “Una mala relación puede desencadenar en efectos nefastos para la misma salud de los conyugues”, advierte el doctor Estrada.
En efecto, investigadores norteamericanos encontraron que lo conflictos matrimoniales pueden disminuir la respuesta inmunitaria. Por ejemplo, hacer ineficaz el resultado de una vacuna. En una herida, hacer más lento el proceso de cicatrización. Los procesos de virosis (gripes) o infecciosos son más frecuentes.
Desde alteraciones hormonales, como trastornos del ciclo menstrual en las mujeres y disfunciones sexuales en los hombres, o de trastornos en la función tiroidea debidos a fallas en la inmunidad, pueden originarse de conflictos de tipo emocional.
“Una buena relación de pareja – asevera el siquiatra - ayuda no sólo en la salud física y mental, sino que las mismas contingencias y las adversidades de la vida son más llevaderas y esto redunda en salud y en un afrontamiento del estrés.”
Para el especialista en pareja, el entendimiento mutuo, la comprensión emocional, la atracción sexual, los acuerdos y compromisos, generan un equilibrio que podría calificarse como la mejor herramienta para combatir el estrés.
“Cultivarás el amor romántico y el amor sexual. La atracción que conduce al amor romántico y al amor sexual entre humanos, y si se quiere entre mamíferos, está basada en feromonas, hormonas y en neuro transmisores que aportan la energía para iniciar la unión, hacer perdurar la convivencia y realizar la procreación”, señala el doctor Estrada.
Según el especialista, es posible amar románticamente y no tener relaciones sexuales; así como es posible tener relaciones sexuales y no enamorarse. Pero con relación a la pareja como proyecto de vida, deben estar unidos el amor romántico y el sexual por ser la base de la pareja conyugal que se caracteriza por sensualidad, ternura, sexualidad, caricias e intimidad.
Para el doctor Estrada, lamentablemente el paso del tiempo, la rutina y la costumbre se vuelven enemigos de la convivencia satisfactoria. Mantener vivas la sensualidad y la ternura, que anteceden a la sexualidad, debe ser una constante del día a día, por ejemplo la presencia del flirteo, el fino comentario y a flor de labios el piropo…o sencillamente entender que “el clítoris esta en el oído”.
“Dele una caricia, dale un beso tierno, tómale la mano, en cualquier momento del día, en cualquier lugar, es una forma de alentar esa llama del amor. Son cosas muy sencillas que se pierden y fáciles de recuperar”, dice el especialista.
La salida a cenar, a tomarse una copa de vino, o escaparse así sea sencillamente a caminar, lo devuelven a cada uno de los conyugues a esos momentos de la conquista, del noviazgo y sentir esas mismas sensaciones reavivan esa llama que está allí dormida. “¡Volvamos a ser novios! O ¡no dejemos de ser novios!”, enfatiza.
“Atraerse y enamorarse es espontáneo; el convivir en cambio, como no está incluido en el paquete del amor romántico y sexual, hay que construirlo a base de motivación para cambiar la forma de pensar y las costumbres, de paciencia y de tesón, como que es una obra de arte que realizan los amantes”, dice.
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